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Control en Navidad

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Controlar el potasio en Navidad

Además de los niveles de este mineral, las personas con enfermedad renal crónica deben cuidar la ingesta de líquidos

En ocasiones, la Navidad no es blanca pero sí dulce. Turrones, mazapanes, polvorones, chocolates y barquillos hacen las delicias de cualquier persona durante estas fechas. Sin embargo, su elevado contenido en hidratos de carbono que se traducen en calorías y el excesivo potasio obligan a controlar su ingesta. Los nefrólogos invitan a velar por la salud de los riñones, en especial, durante las fiestas.

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- Imagen: Adam Baker -

Para los pacientes con enfermedad renal, el potasio tiene el mismo significado que el azúcar para los diabéticos. Al igual que el sodio y el fósforo, los niveles sanguíneos de potasio deben controlarse a partir de los alimentos ingeridos. Cuando aumenta su concentración en sangre, los pacientes sienten un hormigueo peculiar que avisa de que se han pasado con la cantidad. No es cuestión de comer menos, sino de comer mejor. No es difícil: para disminuir la concentración de potasio en la fruta basta con lavarla, trocearla y, mejor aún, hervirla en agua fría; para disminuir la concentración de potasio en la verdura, ésta debe trocearse, dejar en remojo y someterla a dos hervores lentos en agua fría. Las legumbres y los frutos secos conviene evitarlos.

En Navidad, las personas con enfermedad renal crónica deben vigilar la ingesta abundante de líquidos, que acompañan a las copiosas comidas, para evitar situaciones de sobrecarga de volumen que pueden provocar dificultad respiratoria e insuficiencia cardiaca congestiva. “Es necesario cambiar ciertos hábitos de vida para conseguir los objetivos marcados por los nefrólogos, controlar los factores de riesgo cardiovasculares en los pacientes renales, llevar una dieta saludable y practicar, pese al frío, ejercicio físico con asiduidad”, explica Rosa Sánchez Hernández, nefróloga del Hospital General de Segovia.

Por más que las fiestas y las temperaturas inviten a la reclusión y al tránsito sedentario de una casa a otra, es necesario pasear, caminar o ir en bicicleta “mientras se disfruta del ambiente navideño, de la sobriedad del campo en invierno o del júbilo que la nieve proporciona”.

Excesos arriesgados

Las frutas y las verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor

Si comer en exceso no es bueno para nadie, menos aún para los enfermos renales y para la población de riesgo: personas hipertensas, obesas, con niveles de ácido úrico elevado (hiperuricemia) o diabéticas mal controladas. No obstante, Sánchez Hernández invita a todo el mundo a disfrutar de la Navidad sin inseguridad: “Muchos enfermos temen enfrentarse a las comidas de estos días por el miedo a no seguir las pautas o por malas experiencias de otros años”.

Los propios profesionales sanitarios pueden conseguir que los pacientes disfruten con normalidad si les enseñan unas normas básicas para la dieta navideña, les transmiten garantías de seguridad y les infunden esperanza “para que su situación clínica mejore”. Para Sánchez Hernández, no hay que privarse, sino comer bien: saber qué se come, vigilar los alimentos ricos en potasio y no abusar ni de la sal ni de los líquidos.

Tratamiento sin vacaciones

Otro aspecto destacable es el cumplimiento terapéutico durante las vacaciones, ya que es imprescindible que los pacientes renales no olviden en ningún caso la medicación que toman cada día. Comer o cenar en exceso marisco, bebidas alcohólicas y demasiada sal puede causar episodios de artritis, crisis hipertensivas o gota en los enfermos renales, que de forma habitual ya tienen el ácido úrico elevado y padecen hipertensión arterial. Según la especialista del Hospital General de Segovia, la solución pasa por una información puntual a los pacientes y un control adecuado por parte de estos.

El paciente que no está implicado con su enfermedad es, en general, quien no actúa así y no respeta los consejos dietéticos. En su caso, es posible recurrir a fármacos que disminuyan el potasio y el fósforo; o intensificar las dosis de hemodiálisis cuando sea oportuno. La ingestión de los pacientes en diálisis es, en su mayoría, muy discreta, ya que pierden el apetito y llegan a sufrir malnutrición. En Navidad, en cambio, los platos sabrosos y manjares suculentos estimulan el hambre de estos enfermos, así como el hecho de poder comer en compañía de los seres queridos.

Cómo sustituirlo

Un paciente con enfermedad renal crónica no debe tomar más de dos gramos al día de potasio. Basta con sustituir la cantidad que tiene una fruta por un corte “discreto” de mazapán y otro de turrón. Incluso, es posible ingerir las uvas de Nochevieja y un trozo de roscón de Reyes. Si se hace así, hay que evitar los frutos secos, dátiles, pasas, castañas u orejones.

En cuanto al trasplantado renal, a menudo es un paciente con mejor condición clínica y muy cuidadoso con los alimentos que toma. A pesar de todo, algunos pacientes trasplantados que también tienen hipercolesterolemia, hipertensión arterial o insuficiencia renal residual, deben seguir los mismos cuidados y pautas que un paciente renal no trasplantado.

FUNCIONES DEL POTASIO

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- Imagen: Eyup Salman -

Las sales minerales de potasio (K de “kalium”) son indispensables para el equilibrio iónico celular. Están implicadas en funciones tales como las contracciones musculares y las transmisiones nerviosas. El potasio regula la presión intracelular y contrarresta las afecciones debidas a un exceso de sodio. Una ingesta de potasio insuficiente (hipocalemia o hipopotasemia) provoca debilidad y fatiga, deshidratación, diarreas, calambres, dolor muscular o estreñimiento.

Un consumo desmesurado (hipercalemia o hiperpotasemia) puede originar, por el contrario, arritmias cardiacas y otras complicaciones cardiovasculares. Las frutas y verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor. En el extremo contrario, tienen muy poco o nada de potasio productos como la leche, el yogurt, el pepino, los frijoles, las semillas de papaya o las moras azules. Las personas que realicen una elevada actividad física requieren ingerir potasio con regularidad, ya que se pierde mucho con la sudoración y su déficit puede causar la aparición de calambres.

Autor: Por JORDI MONTANER

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Alimentos con potasio

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

La importancia del potasio

El consumo equilibrado de vegetales proporciona la cantidad necesaria de potasio para cubrir los requerimientos diarios

El potasio es un mineral con interesantes funciones orgánicas. Participa en la transmisión del impulso nervioso y, junto con el sodio, regula el nivel de agua dentro y fuera de las células. El contenido de potasio del músculo está relacionado con la masa muscular y el almacenamiento de glucógeno (reserva energética de glucosa). El correcto aporte de este mineral a través de la dieta es esencial, sobre todo, mientras el músculo se forma. Verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, patatas, frutas desecadas y frutos secos son sus principales fuentes alimentarias.

En su justa medida

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– Imagen: Emi Yañez

El requerimiento diario de potasio para las personas adultas y niños a partir de 10 años es de 2.000 miligramos. Para niños de edades entre 1 y 9 años, las necesidades oscilan entre 1.000 y 1.600 miligramos. Los vegetales son los alimentos que brindan a la dieta este mineral. Verduras y hortalizas, frutas, legumbres y cereales integrales, patatas, frutas desecadas y frutos secos contienen, en mayor o menor medida, cantidades sobresalientes de potasio. Dentro de cada grupo hay alimentos destacados como acelga (378 mg/100 g), cardo (400 mg), espinaca (529 mg) y calabaza (450 mg), entre las hortalizas. La soja (1.730 mg), las alubias blancas (1.718 mg) y los garbanzos (1.000 mg) son las legumbres más ricas en potasio, también abundante en la patata (525 mg).

De las frutas destacan el plátano (385 mg), la uva negra (320 mg) y el melón tipo cantalupo (297 mg). Entre las frutas desecadas resaltan los orejones de albaricoque (1.520 mg), el melocotón seco (1.000 mg) y la ciruela pasa (950 mg). Los frutos secos tienen de media unos 600 mg/100 g, entre ellos, destaca el pistacho (1.050 mg), las almendras fritas o tostadas (800 mg) y los piñones (780 mg).

Para cubrir los requerimientos de potasio de una persona adulta es suficiente con seguir las indicaciones de dieta sana en consumo de frutas y hortalizas; cinco al día: tres frutas frescas y dos raciones de verduras. Una podría ser una ensalada.

Consecuencias de su carencia

La deficiencia de potasio originada por una ingesta inadecuada no es frecuente en personas sanas, debido a que este mineral es frecuente en una amplia variedad de alimentos. La deficiencia de potasio en el organismo puede originarse si se siguen dietas estrictas y sin control, por vómitos y diarreas persistentes y por bajadas excesivas de peso asociadas a la toma de diuréticos. Si bien estos fármacos eliminan líquidos, también fuerzan la pérdida de potasio a través de la orina en cantidades superiores a lo normal. Si éstas no se compensan con una ingesta adecuada, se corre el riesgo de que aparezcan síntomas como debilidad muscular, taquicardia, hipotensión, sed y falta de apetito.

POSIBLE TOXICIDAD

La mayor parte de la excreción de potasio, así como el control de las cantidades de este mineral en el organismo, son acciones que realizan los riñones. Si la función renal está alterada, es necesario analizar los niveles de potasio para detectar una posible acumulación de este mineral. El exceso de potasio en el organismo provoca el entumecimiento de brazos y piernas, arritmias, dilatación cardiaca y, en casos extremos, fallo cardiaco.