Archivos de la Categoria ‘Salud’

La obesidad hereditable

Noviembre 6th, 2011

Identifican una región genética vinculada con la obesidad

Investigadores de la Unidad de Genética del Complejo Universitario de Badajoz, se dedican al estudio de la obesidad. Han publicado en la revista Obesity Journal los resultados de su estudio sobre la obesidad. Identifican una región genética que “se hereda en bloque y puede generar un riesgo evidente de sufrir esta enfermedad.

Obesidad infantil, vida saludable

Obesidad infantil, vida saludable

Estos investigadores realizaron un análisis masivo de variantes genéticas en más de 200 pacientes afectados de obesidad, antes de los 14 años, y que contaban como mínimo con otros tres familiares que padecían obesidad severa.

Los pacientes fueron seleccionados por expertos que trabajan en el Observatorio Extremeño de la Obesidad.

Tras el análisis masivo de variantes genéticas de las personas sometidas a estudio, que respondían a una población representativa del conjunto, concluyeron la existencia de una región genérica, que supone este “riesgo heredable y transmisible”, del desarrollo de la obesidad.

Los investigadores indican la heredabilidad de la obesidad y su relación con su aparición en la infancia. Calculan que este riesgo alcanza el 34% de las personas que han heredado la combinación de riesgo de sus padres, y señalan que tiene mayor efecto y es más perjudicial entre las mujeres.

Flavonoides artificiales con efectos antimicrobianos

Octubre 23rd, 2011

Los microbios resistentes a los antibioticos

Los microbios son cada vez más resistentes a los antibióticos existentes, por este motivo los científicos tratan de desarrollar continuamente nuevos fármacos. Un nuevo estudio, informa sobre una familia de potenciales moléculas antimicrobianas -flavonoides artificiales-, y descubre que su efecto terapéutico es comparable al de muchos agentes antimicrobianos utilizados en la actualidad.

La mayoría de los compuestos estudiados en la investigación mostraron una amplia actividad contra una gran variedad de bacterias y hongos, sin ser tóxicos para las células de los mamíferos y, por lo tanto, abren una nueva vía para el desarrollo de nuevos tratamientos antimicrobianos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Buffalo, se centró en compuestos relacionados con flavonoides, moléculas se encuentran naturalmente en muchas plantas y que han mostrado poseer varios efectos positivos para la salud. En lugar de limitarse a estos compuestos ya existentes, los investigadores sintetizaron una variedad de moléculas relacionadas, con el fin de generar un producto con mejor actividad antibiótica.

El estudio demostró que muchas de estas nuevas moléculas son eficaces contra especies bacterianas, como la ‘Escherichia coli’ (Gram negativa) y la ‘Bacillus subtilis’ (Gram positiva); y también contra hongos patógenos, como ‘A. fumigatus’ y ‘C. neoformans’. De acuerdo con el científico principal, el doctor Koffas, “los polifenoles de las plantas se han estudiado en gran medida por sus fuertes propiedades antioxidantes, pero se sabía muy poco acerca de los beneficios para la salud que pueden tener. Nuestro trabajo demuestra claramente su potencial como una fuente –aún sin explotar– de agentes antimicrobianos”.

Un compuesto en particular mostró una actividad especialmente prometedora, y es probable que sirva de guía hacia el desarrollo de nuevos tratamientos antimicrobianos. Además, los investigadores están generando una gama mucho más amplia de compuestos con el fin de identificar propiedades antimicrobianas aún más potentes.

Diferencias entre intoxicación e infección alimentaria

Octubre 20th, 2011

En las infecciones, el alimento es el vehículo ocasional de enfermedad, mientras que en las intoxicaciones es el agente habitual

Virus, bacterias y parásitos son los tres principales riesgos microbiológicos en seguridad alimentaria que acaban, en ocasiones, en enfermedades. Pueden causar tanto infecciones como intoxicaciones. A pesar de que bajo ambos términos a menudo se entiende lo mismo, lo cierto es que no comparten significado. En una infección, la enfermedad está causada por los microorganismos patógenos que se reproducen en el interior del organismo, como virus, bacterias o parásitos, mientras que la intoxicación está provocada por la ingesta de toxinas presentes de forma natural en el alimento o añadidas de manera artificial. En las infecciones, el alimento es el vehículo ocasional. En las intoxicaciones es el agente habitual.

- Imagen: Bob Smith -

Si el trastorno lo origina un alimento contaminado con microorganismos, se habla de infección. Si en cambio se debe a las toxinas producidas por los gérmenes presentes en el alimento, entonces se entiende que ocurre una intoxicación. Los principales patógenos o sustancias tóxicas de cada una de ellas son:

  • Infección alimentaria: bacterias -Salmonella, Listeria monocytogenes, Campylobacter jejuni-, virus -hepatitis A, norovirus y rotavirus- y parásitos -Trichinella spiralis, Anisakis simplex-.
  • Intoxicación alimentaria: Clostridium botulinum, Staphylococcus aureus, Clostridium perfringens y Bacillus cereus. Las sustancias químicas que pueden causar una intoxicación alimentaria incluyen productos químicos, desinfectantes, pesticidas y metales como plomo, zinc o cadmio. Plantas, hongos y marisco son alimentos que pueden causar intoxicación.

La ingesta de alimentos contaminados por microorganismos patógenos o sus toxinas causa toxiinfección alimentaria. Este concepto hace referencia a la acción patógena de los microorganismos, que puede ocurrir a través de los dos mecanismos: la infección y la intoxicación. Los síntomas de las dos son similares. Ambas pueden causar dolores de cabeza, vómitos, dolor abdominal, calambres, diarrea o deshidratación.

Factores que influyen en el desarrollo de infecciones e intoxicaciones

Alimento, tiempo y temperatura son los tres elementos implicados en las intoxicaciones e infecciones, si se dan las condiciones adecuadas. Entre los factores que contribuyen a las enfermedades de transmisión alimentaria, tanto infecciones o intoxicaciones, figuran:

  • Preparación de alimentos con mucha antelación.
  • Mantener los alimentos a temperatura ambiente en lugar de hacerlo en el refrigerador.
  • Contaminación cruzada entre productos crudos y cocinados.
  • Deficiente higiene, tanto de manos como de utensilios y superficies.

Cómo evitarlas

La clave para evitar las enfermedades de transmisión alimentaria es la prevención, que empieza por evitar la contaminación, la destrucción de contaminantes y la diseminación de los patógenos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las 10 reglas básicas para la preparación segura de alimentos son:

  1. Elegir alimentos que han sido tratados con técnicas higiénicas.
  2. Aplicar tratamientos de cocción adecuados.
  3. Consumir de forma inmediata los alimentos cocinados.
  4. Conservarlos refrigerados.
  5. Recalentarlos de manera uniforme.
  6. Evitar el contacto de alimentos crudos con cocinados.
  7. Lavarse bien las manos antes de manipularlos y entre alimento y alimento.
  8. Lavar bien las superficies y utensilios que entran en contacto con alimentos.
  9. Evitar los insectos.
  10. Usar agua potable para cualquiera de los usos.

SÍNTOMAS

Los síntomas más frecuentes de la intoxicación alimentaria son náuseas y vómitos. El tiempo de inicio, o el tiempo entre el consumo de alimentos y la primera señal, es más corto que en el caso de infección. Esto es así porque, en esencia, el organismo reacciona más rápido cuando se experimenta una intoxicación por sustancias químicas (en general, se desarrollan a las dos horas tras el consumo).

Los síntomas más frecuentes de la infección de alimentos son: diarrea, calambres estomacales, fiebre y escalofríos (estos dos últimos son más extraños en el caso de una intoxicación). El tiempo de reacción es mayor porque los microorganismos necesitan tiempo para reproducirse y atacar el organismo.

En la infección alimentaria, uno de los patógenos más involucrados es la Salmonella, capaz de crecer en el intestino. Las principales fuentes de infección son las personas y los animales de sangre caliente. El patógeno llega a los alimentos por la contaminación de los manipuladores de alimentos o, en el caso de huevos y aves de corral, puede estar presente ya en el animal.

En la intoxicación alimentaria, los microorganismos que se localizan en los alimentos producen una toxina que en la mayoría de los casos no se elimina con la cocción. Es muy difícil detectarla porque no se altera ni el sabor, ni el aspecto ni el olor. La única forma de prevención es mantener los gérmenes fuera de los alimentos y estos, a temperatura adecuada.

Por MARTA CHAVARRÍAS

Publicado en: Consumer.es

Las fresas y el corazón

Mayo 22nd, 2011

Fresas, folatos y salud del corazón

La primavera, temporada natural de las fresas, es el momento idóneo para consumir estas frutas, con una composición extraordinaria de fitoquímicos antioxidantes

Un número creciente de estudios epidemiológicos sugieren una asociación consistente entre el consumo de una dieta rica en vegetales y una menor incidencia de enfermedades crónicas. Entre estas últimas figuran las cardiovasculares, neurodegenerativas y diversos tipos de cáncer. La gran variedad de frutas y hortalizas disponibles y su compleja composición hacen difícil la explicación de los beneficios potenciales para la salud de estos alimentos. Igual de complicado es identificar los compuestos químicos y los mecanismos de acción directamente implicados en los efectos saludables detectados. En las últimas décadas, se han considerado subgrupos de vegetales para evaluar de manera específica su asociación con la salud y/o la prevención de enfermedades. Las frutas rojas, entre ellas las fresas (también frambuesas, arándanos, moras, grosellas), son uno de los grupos estudiados. Además de nutrientes comunes a otras frutas, como la fibra, la vitamina C o el ácido fólico, se han identificado en su composición diversidad de sustancias con interesantes actividades biológicas. Esto invita a considerar las fresas como una fruta muy atractiva tanto por su sabor y posibilidades culinarias, como por ser fuente óptima de antioxidantes. Desde marzo hasta junio se extiende una época idónea para saborear estas frutas dulces, sabrosas, aromáticas, refrescantes y delicadas.

Aumento de folatos y mayor protección del corazón

- Imagen: La.blasco -

Se han investigado los posibles efectos de un consumo prolongado de fresas (6-8 unidades al día) en la concentración plasmática de folatos, homocisteína y proteína C reactiva (PCR). Una deficiencia de folatos puede derivar en niveles elevados de homocisteína en sangre (hiperhomocisteinemia). Las investigaciones recientes han asociado este aumento plasmático de homociesteína y PCR con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y otras patologías cardiovasculares. Estos estudios sugieren que un consumo moderado de fresas puede implicar un aumento significativo de los niveles de folato en plasma, con la consiguiente protección para la salud del corazón.

Una ración de 250 gramos de fresas provee la mitad de los requerimientos diarios de folatos

Diferentes estudios analíticos revelan que los niveles de folatos varían en las fresas desde 30 hasta 99 mg por cada 100 g de peso fresco, por lo que se estima que el valor medio ronda los 65 mg. En la concentración de éste y otros nutrientes influyen diversidad de factores como la variabilidad genética, las condiciones ambientales, el método analítico e, incluso, el año de cosecha, según advierten los estudios. Las ingestas dietéticas de referencia de esta vitamina para una persona adulta sana se estiman en 300 miligramos diarios, 200 mg para niños entre 6 y 9 años y 150 mg para niños de 4 y 5 años. Para los más pequeños, de 1 a 3 años, que ya pueden iniciarse en el consumo de fresas, la cantidad de referencia es de 100 mg.

Aprovechar el consumo de fresas durante los meses que dura la temporada se revela interesante como aporte dietético de folatos. Una ración de 250 gramos de fresas suministra alrededor del 50% de la ingesta diaria recomendada. Son fuente óptima de esta vitamina al consumirse, en general, frescas o poco elaboradas, a diferencia de otros vegetales que pierden vitaminas durante el cocinado o en las preparaciones previas (remojo, corte…).

Vitamina C y más antioxidantes

Son necesarios tan solo 100 gramos de fresas para cubrir el 100% de las ingestas de referencia de vitamina C, que se estiman en 60 miligramos, con el valor añadido de aportar multitud de compuestos con un potente poder antioxidante, como ácido elágico y ciertos flavonoides: antocianinas -le proporcionan su color característico-, catequinas, quercetina y kaempferol, entre otros.

Las fresas, además de vitamina C, tienen multitud de compuestos antioxidantes con numerosas actividades biológicas saludables

Muchos estudios muestran un amplio rango de actividades biológicas de los compuestos fenólicos antioxidantes naturales en las fresas, desde la capacidad antioxidante hasta la modulación y control del crecimiento celular en la prevención del cáncer. Otro mecanismo de acción de los compuestos fenólicos de las fresas se refiere a la capacidad de inhibir enzimas como la ciclooxigenasa, responsable del desarrollo de la inflamación, un mecanismo común en el desarrollo de muchas enfermedades crónicas.

Cabe señalar que el mayor porcentaje de estos interesantes hallazgos proceden de estudios “in vitro”, en laboratorio, y poco se sabe de los efectos sobre la salud de los fitoquímicos, una vez ingeridos como parte de la propia fruta, absorbidos y metabolizados. No obstante, se postula que la sinergia entre estos compuestos antioxidantes, que solo se aprecia cuando se come la fruta (y no sus componentes aislados en forma de suplemento), expliquen los potenciales efectos protectores y promotores de la salud. Por esta razón, y porque son más los beneficios que reporta el consumo de fresas que las contraindicaciones (alergia y reacciones locales en personas alérgicas al ácido acetilsalicílico por su contenido en salicilatos), la temporada natural de fresas se convierte en una ocasión extraordinaria para saborear esta fruta dulce y aprovechar sus beneficios.

SABROSAS RECETAS CON FRESAS


- Imagen: Keith Williamson -

Las fresas, al ser unas frutas tan delicadas, merecen un cuidado especial en la cocina. Su presentación se primará con elaboraciones sencillas, que requieran la mínima manipulación, con el fin de preservar en lo posible su interesante valor nutricional.

Una ración de fresas proporciona una buena dosis de nutrientes reguladores, como la vitamina C y los folatos, oligoelementos (potasio y magnesio) y fibra, con el valor añadido de su escaso aporte energético: apenas 30 Kcal por cada 100 gramos. En la elaboración de las recetas, se pensará en la combinación idónea de nutrientes para que el plato, además de resultar apetitoso, cumpla con su función dietética. Esto se consigue al servir las fresas al natural, enteras, en batido o mezcladas con otras frutas en forma de zumo, con naranja, kiwi o zumo fresco de ciruelas, en brocheta. Conviene que la nata sea solo un elemento decorativo. Se puede dar un toque original a las recetas si se añaden las fresas en láminas finas a una ensalada de lechugas, zanahoria y manzana golden o a una de endibias con anchoas y vinagreta de fresas, a las cuales aporta el contrapunto dulce.

Sugerencias de bocados delicatessen con fresas que se reservarán para ocasiones excepcionales son las recetas de copa fría de fresas con nata, delicados bocados de bavarois de fresas o como elemento decorativo de una tarta de requesón. Además, se emplean para decorar gran cantidad de postres y helados, y con ellas se elaboran mermelada, confituras, jaleas, mezcladas con yogur, polos y sorbetes.

FRUTA DELICADA

Las fresas son frutas muy delicadas, por lo que se han de consumir al poco tiempo de su recolección para evitar el deterioro físico y de valor nutritivo. Si no se van a consumir de inmediato, se pueden conservar hasta tres días si se guardan en la parte menos fría del frigorífico, esparcidas (no sobrepuestas) para que no se dañen entre ellas con su propio peso. Antes de su consumo, se deben lavar con agua para eliminar impurezas y evitar posibles riesgos para la salud. El mejor momento para consumir fresas es la primavera. Si es posible, se escogerán gruesas, brillantes, frescas, con los tallos intactos y un color y un aroma inconfundibles.

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE
  • Publicado en Eroski

Beneficios de la fibra

Junio 13th, 2010

La fibra, aporta beneficios?

El consumo de fibra ayuda a nuestra salud.

Rotundamente sí. La fibra es un elemento que contribuye al bienestar y funcionamiento de nuestro organismo.

¿Qué es la fibra?

La fibra es un tipo de carbohidrato que no tiene calorías por sí mismo. Su función es ayudar a formar las heces fecales, dándoles forma y consistencia, también secuestra colesterol de la dieta y evita que sea absorbido en el intestino.

Evidentemente hay muchas clases de fibras, pero aquí sólo nos ocuparemos de la fibra nutritiva, la que usamos en nuestra alimentación.

La fibra nutritiva se encuentra únicamente en alimentos de origen vegetal, y tiene la característica de no ser atacada por las enzimas del estómago ni del intestino delgado, y permite su llegada al intestino grueso (colon) sin degradarse. En el intestino grueso es fermentada por las bacterias intestinales, favoreciendo el mantenimiento y el desarrollo de la flora intestinal. Aporta también otros beneficios: incrementa la sensación de saciedad; contribuye a hacer más soluble la bilis; ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en la sangre; y combate el estreñimiento.

Tipos de fibras vegetales

Existen dos grupos de fibras vegetales:
- Las solubles
- las insolubles

Ambos tipos de fibra ayudan a mantener la regularidad intestinal.  Provocan la sensación de saciedad por su gran captación de líquidos. Las principales funciones del tracto gastrointestinal son la ingestión, la digestión, la absorción y la excreción.

Las fibras solubles al mezclarse con un líquido forman una solución parecida al gel. Enlentecen la absorción de glucosa y de colesterol, que beneficia especialmente a las personas diabéticas, y aquellas con altos niveles de grasa en la sangre. Las fuentes de fibra soluble son:
- salvado de avena (la parte externa de los granos, antes de refinar)
- frutos secos
- cebada (semillas)
- semillas (fuente de alimento almacenado y está envuelto en una cubierta protectora)
- legumbres
- piel de manzana
- frutas
- hortalizas

Las fibras insolubles no se mezclan con líquidos y pasan por el tracto digestivo (canal alimentario) en gran parte intactas. Las fuentes de fibra insoluble son:
- granos enteros (cereales sin procesar, sin refinar, naturales)
- salvado de trigo (la parte externa de los granos, antes de refinar)
- cereales integrales

Equilibrio en la ingesta de fibra

La fibra, al no ser asimilada por el organismo, permanece en el intestino, estimulando los movimientos peristálticos (movimientos de contracción y relajación ondulatorios), aumentando el volumen de las heces, con lo que se favorece la evacuación diaria.

El déficit de fibra causa estreñimiento, aumenta la posibilidad de hemorroides y divertículos intestinales (pequeñas bolsas ó sáculos), intestino irritable.

El exceso de fibra reduce la absorción de calcio, zinc y hierro a gtravés del intestino. Consumido en exceso puede generar gases, flatulencias, distensión abdominal y cólicos. Estas manifestaciones desaparecen cuando el cuerpo se estabiliza en el consumo de fibra.

El consumo diario recomendado de fibra es de 30 a 40 gr. En la necesidad de aumentar este consumo se recomienda su aumento lento y progresivo.

La fibra no puede ser digerida ni metabolizada, pero no obstante aporta otros beneficios:
- en la boca, estimula la salivación, y una mejor masticación.
- en el estómago, capta gran cantidad de agua que retrasa el vaciado gástrico y contribuye a la sensación de saciedad.
- en el intestino, favorece los movimientos intestinales, aumenta el volumen de las heces y estimula su excresión.

La fibra en el sistema intestinal

Se ha indicado que la fibra hasta llegar a los intestinos no sufre asimilación ni metabolismo. Al llegar a éstos mejora el tránsito intestinal y la absorción de nutrientes. Algunos de los efectos de las fibras solubles e insolubles:

Efecto

Retarda el vaciado del estómago
Aumenta el volumen de las heces
Aumenta la frecuencia de las evacuaciones
Regula el tránsito en el colon
Reduce la absorción de glucosa
Disminuye la concentración de glucosa
Disminuye la concentración de colesterol

Soluble

SI
SI
SI
SI
SI
SI
SI

Insoluble

NO
SI
SI
SI
NO
NO
NO

Las fibras solubles al llegar al colon son fermentadas por bacterias y se transforman en polisacáridos, formándose gases.

Las fibras insolubles mejoran el tránsito intestinal y aumentan su tiempo de paso, y también aumentan el volumen de las heces.

Cantidades de fibra de algunos alimentos

A continuación se indican alimentos con la cantidad de fibra en gramos, calculados en porciones de 100 gr.

- salvado de trigo
- almendras
- coco
- pan integral
- rábanos, cacahuetes
- habas, judías
- espinacas y avellanas
- arroz integral
- guisantes
- lentejas
- pera, plátano
- zanahoria
- col de Bruselas
- pan blanco
- ciruela, manzana, naranja
- coliflor, repollo, apio
44,0
14,3
13,6
8,5
8,1
7,4
6,3
5,5
5,1
3,7
3,3
3,0
2,9
2,7
2,0
1,7

En conjunto y como medida media de fibra se debería ingerir diariamente:
- 2 frutas
- 150 gr. de vegetales
- 50-60 gr de pan integral o 2 cucharadas de salvado de trigo
- 50 gr de legumbres

Con el consumo de fibra debe aumentarse la ingesta de agua, al consumir la fibra importantes cantidades de líquido del organismo. El consumo medio diario recomendado es entre 1,5 a 2 l. de agua.

Acción

Ponga acción. No se queda en la consideración de este escrito. La fibra es necesaria en nuestra alimentación. Cuide su salud, cuide su cuerpo, cuide su alimentación.

Tiene unas consideraciones que ahora debe aplicar.

Jaume Borredà

junio de 2010
http://www.salud-nutricion.net

Excelencias de las legumbres

Mayo 30th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Las legumbres, más que guisos

Prevalecen en los platos de cuchara, si bien en el recetario han dado un salto cualitativo como ingredientes de recetas diferentes


Las legumbres son una fuente básica de proteínas con un aporte calórico consistente: de 280 a 400 calorías cada 100 gramos. Contienen también entre dos y tres veces más hierro que la carne, aunque es hierro no hemo, que se absorbe peor que el de origen animal, si bien la vitamina C de los alimentos con los que se combinan (pimiento verde, tomate, cítricos) mejora el grado de asimilación. Estas evidencias saludables les han devuelto su sitio en una dieta equilibrada, superadas las décadas en que se dejaron en el olvido. A menudo, se las ha relacionado con obesidad e, incluso, con una escasa despensa, pero ahora son sinónimo de comida equilibrada y riqueza en los fogones.

Legumbres en ensalada

- Imagen: La.blasco -

Las legumbres frías o templadas constituyen un plato único para los días de calor, cuando se precisa menos cantidad de calorías y más agua. Se completan con hortalizas y aportan vitaminas, minerales y sustancias con acción antioxidante. Optar por una vinagreta en el aliño logra un sabor intenso que hace posible evitar la adición de sal, algo beneficioso para personas hipertensas o con problemas de retención de líquidos.

Las lentejas son un ingrediente óptimo para elaborar recetas completas y nutritivas. A la vinagreta, con germinados, con nueces o, incluso, con lechuga, manzanas y apio, la legumbre por excelencia es un plato muy completo.

Las habas, tiernas o secas, suponen un aporte muy interesante de fibra. Su preparación en platos fríos comenzó como un “invento” de la nueva cocina, pero se reveló como una opción curiosa, atractiva y fácil. Con ellas se puede elaborar una ensalada de habas ligera, en calzón o con la tradicional lechuga.

También es posible elaborar ensaladas con alubias blancas y con alubias negras, una opción más original y tal vez difícil, pero con un contenido excepcional en minerales, por el que merece la pena intentar convencer a los comensales. Mucho más habituales, pero también ricas en nutrientes, son las recetas con garbanzos, en ensalada, que puede complementarse con arroz e, incluso, con tomate y pechuga de pavo.

Cremas y aperitivos

Si se añaden condimentos carminativos a las legumbres durante la cocción, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases

¿Qué tal un capuchino de lentejas? Esta receta es una propuesta vanguardista para integrar las legumbres en los menús más especiales. Sin necesidad de ser tan rompedores, se puede optar por otras cremas que proporcionan hidratos de carbono, proteínas, pocas grasas y fibra, además de diversidad de vitaminas y sales minerales. Se puede dar un toque al curry a las mismas lentejas o acompañarlas con unas cigalas o gambas.

Los guisantes son un ingrediente que liga muy bien en crema sin perder las cualidades, como en la crema de guisantes, idónea para hacer frente al estreñimiento. La receta puede complicarse si se añaden espinacas, champiñones y paleta ibérica. Para un día especial, se puede convertir el puchero tradicional de alubias rojas en una crema con todos sus sacramentos, sin olvidar el chorizo.

El cacahuete es también una legumbre. Muy especial y con características particulares que comparte con los altramuces, son más calóricos pero también más proteicos. No obstante, son uno de los alimentos más proclives a provocar alergia. Los cacahuetes son idóneos como aperitivo y frecuentes en recetas, aunque conviene no abusar de ellos ni de su mantequilla e, incluso, es preferible evitarla debido a su contenido energético.

No se puede olvidar la legumbre en puré por excelencia: el garbanzo. Las posibilidades de éste convertido en humus o paté le hacen idóneo como entrante.

De segundo plato

Las legumbres se han revelado como un ingrediente muy adecuado en ensaladas y purés, pero también lo son para elaborar falafel, albóndigas o croquetas. Las albóndigas de garbanzos son una manera perfecta de llegar a ellos o, si se opta por las de soja, se abrirá el paladar a una legumbre muy sana, pero todavía marginada en el recetario.

También se comen las legumbres con tenedor en forma de croquetas, con guisantes fritos, si se parte de alubias rojas y se añade tomate, o se convierte la soja en brotes rehogados.

Si se acompañan de una guarnición vegetal de hortalizas frescas en ensalada o con un ligero cocinado, las hamburguesas de legumbre se pueden servir como segundo plato. Resultan sorprendentes y apetitosas y son una manera saludable de integrar estos alimentos básicos en los menús infantiles. Todas las legumbres permiten elaborar hamburguesas con ellas, como la soja o los garbanzos. La mezcla en la misma receta de arroz u otros cereales, como el cuscús o el mijo, revaloriza la calidad de la proteína vegetal.

FIBRA SIN FLATULENCIA

Un problema de las legumbres, con independencia del método de preparación -aunque en los guisos es más acuciante-, son los gases que provocan, la flatulencia y la hinchazón abdominal. La causa de este exceso de gases es uno de sus componentes: los oligosacáridos no digeribles, en concreto, la rafinosa y la estaquiosa. Estos compuestos son resistentes al ácido gástrico y a la acción de las enzimas digestivas y, por tanto, entran intactos en el intestino grueso, donde las bacterias que residen en él los fermentan.

Como consecuencia de esta fermentación se forma gas, un hecho que explica los problemas de meteorismo y flatulencia tras la ingesta de legumbres. Para esquivar este malestar, además de masticar bien los alimentos y comer y beber despacio, ya que así se evita ingerir una cantidad excesiva de aire, conviene terminar la comida con una infusión digestiva, como manzanilla u otras.

De cualquier forma, si se añaden a las legumbres condimentos carminativos, como comino, anís, romero, tomillo o hinojo, entre otros, durante la cocción -sea en puré, ensalada o pasadas por el chino para quitarles la piel-, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

www.consumer.es