Archivos de la Categoria ‘Recetas de cocina’

Excelencias de las legumbres

Mayo 30th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Las legumbres, más que guisos

Prevalecen en los platos de cuchara, si bien en el recetario han dado un salto cualitativo como ingredientes de recetas diferentes


Las legumbres son una fuente básica de proteínas con un aporte calórico consistente: de 280 a 400 calorías cada 100 gramos. Contienen también entre dos y tres veces más hierro que la carne, aunque es hierro no hemo, que se absorbe peor que el de origen animal, si bien la vitamina C de los alimentos con los que se combinan (pimiento verde, tomate, cítricos) mejora el grado de asimilación. Estas evidencias saludables les han devuelto su sitio en una dieta equilibrada, superadas las décadas en que se dejaron en el olvido. A menudo, se las ha relacionado con obesidad e, incluso, con una escasa despensa, pero ahora son sinónimo de comida equilibrada y riqueza en los fogones.

Legumbres en ensalada

- Imagen: La.blasco -

Las legumbres frías o templadas constituyen un plato único para los días de calor, cuando se precisa menos cantidad de calorías y más agua. Se completan con hortalizas y aportan vitaminas, minerales y sustancias con acción antioxidante. Optar por una vinagreta en el aliño logra un sabor intenso que hace posible evitar la adición de sal, algo beneficioso para personas hipertensas o con problemas de retención de líquidos.

Las lentejas son un ingrediente óptimo para elaborar recetas completas y nutritivas. A la vinagreta, con germinados, con nueces o, incluso, con lechuga, manzanas y apio, la legumbre por excelencia es un plato muy completo.

Las habas, tiernas o secas, suponen un aporte muy interesante de fibra. Su preparación en platos fríos comenzó como un “invento” de la nueva cocina, pero se reveló como una opción curiosa, atractiva y fácil. Con ellas se puede elaborar una ensalada de habas ligera, en calzón o con la tradicional lechuga.

También es posible elaborar ensaladas con alubias blancas y con alubias negras, una opción más original y tal vez difícil, pero con un contenido excepcional en minerales, por el que merece la pena intentar convencer a los comensales. Mucho más habituales, pero también ricas en nutrientes, son las recetas con garbanzos, en ensalada, que puede complementarse con arroz e, incluso, con tomate y pechuga de pavo.

Cremas y aperitivos

Si se añaden condimentos carminativos a las legumbres durante la cocción, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases

¿Qué tal un capuchino de lentejas? Esta receta es una propuesta vanguardista para integrar las legumbres en los menús más especiales. Sin necesidad de ser tan rompedores, se puede optar por otras cremas que proporcionan hidratos de carbono, proteínas, pocas grasas y fibra, además de diversidad de vitaminas y sales minerales. Se puede dar un toque al curry a las mismas lentejas o acompañarlas con unas cigalas o gambas.

Los guisantes son un ingrediente que liga muy bien en crema sin perder las cualidades, como en la crema de guisantes, idónea para hacer frente al estreñimiento. La receta puede complicarse si se añaden espinacas, champiñones y paleta ibérica. Para un día especial, se puede convertir el puchero tradicional de alubias rojas en una crema con todos sus sacramentos, sin olvidar el chorizo.

El cacahuete es también una legumbre. Muy especial y con características particulares que comparte con los altramuces, son más calóricos pero también más proteicos. No obstante, son uno de los alimentos más proclives a provocar alergia. Los cacahuetes son idóneos como aperitivo y frecuentes en recetas, aunque conviene no abusar de ellos ni de su mantequilla e, incluso, es preferible evitarla debido a su contenido energético.

No se puede olvidar la legumbre en puré por excelencia: el garbanzo. Las posibilidades de éste convertido en humus o paté le hacen idóneo como entrante.

De segundo plato

Las legumbres se han revelado como un ingrediente muy adecuado en ensaladas y purés, pero también lo son para elaborar falafel, albóndigas o croquetas. Las albóndigas de garbanzos son una manera perfecta de llegar a ellos o, si se opta por las de soja, se abrirá el paladar a una legumbre muy sana, pero todavía marginada en el recetario.

También se comen las legumbres con tenedor en forma de croquetas, con guisantes fritos, si se parte de alubias rojas y se añade tomate, o se convierte la soja en brotes rehogados.

Si se acompañan de una guarnición vegetal de hortalizas frescas en ensalada o con un ligero cocinado, las hamburguesas de legumbre se pueden servir como segundo plato. Resultan sorprendentes y apetitosas y son una manera saludable de integrar estos alimentos básicos en los menús infantiles. Todas las legumbres permiten elaborar hamburguesas con ellas, como la soja o los garbanzos. La mezcla en la misma receta de arroz u otros cereales, como el cuscús o el mijo, revaloriza la calidad de la proteína vegetal.

FIBRA SIN FLATULENCIA

Un problema de las legumbres, con independencia del método de preparación -aunque en los guisos es más acuciante-, son los gases que provocan, la flatulencia y la hinchazón abdominal. La causa de este exceso de gases es uno de sus componentes: los oligosacáridos no digeribles, en concreto, la rafinosa y la estaquiosa. Estos compuestos son resistentes al ácido gástrico y a la acción de las enzimas digestivas y, por tanto, entran intactos en el intestino grueso, donde las bacterias que residen en él los fermentan.

Como consecuencia de esta fermentación se forma gas, un hecho que explica los problemas de meteorismo y flatulencia tras la ingesta de legumbres. Para esquivar este malestar, además de masticar bien los alimentos y comer y beber despacio, ya que así se evita ingerir una cantidad excesiva de aire, conviene terminar la comida con una infusión digestiva, como manzanilla u otras.

De cualquier forma, si se añaden a las legumbres condimentos carminativos, como comino, anís, romero, tomillo o hinojo, entre otros, durante la cocción -sea en puré, ensalada o pasadas por el chino para quitarles la piel-, se facilita su digestión y se reduce el cúmulo de gases.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

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Consumo diario

Enero 1st, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Cantidades Diarias Orientativas, valores recomendados de energía y nutrientes

Estas medidas, que aparecen en las etiquetas, ayudan a conocer cómo un producto contribuye a mantener una dieta equilibrada

Las Cantidades Diarias Orientativas (CDO) son la referencia a la energía (en Kilocalorías y Kilojulios), los nutrientes de los alimentos (macronutrientes, como proteínas, hidratos de carbono, incluida la fibra, y grasas) y los micronutrientes (minerales y vitaminas) que necesitan la mayoría de las personas sanas para mantener su salud. La industria alimentaria proporciona en alimentos y bebidas la información relativa a calorías y nutrientes, según la ración que se consuma. El objetivo es que los consumidores mejoren su comprensión sobre la contribución de cada producto al logro de una dieta equilibrada.

De la teoría a la práctica

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- Imagen: Jennifer Dickert -

Las Cantidades Diarias Orientativas se denominan también Recomendación Diaria Aconsejada, RDA, o Cantidad Diaria Recomendada, CDR. Sus valores de energía se calculan a partir de las necesidades medias estimadas de la población. Para un adulto, este cálculo tiene en cuenta tres aspectos: el metabolismo basal, el ejercicio físico y la termogénesis. El primero es la cantidad de energía necesaria para el mantenimiento de los procesos vitales. Representa alrededor de dos tercios de las necesidades energéticas totales y varía en función de la edad (disminuye con los años), el sexo (mayor en el masculino), el tamaño y la composición corporal, el crecimiento, la ingesta, la genética, la temperatura ambiental y ciertas patologías.

El ejercicio físico representa alrededor de un tercio del gasto energético total (GET), aunque varía según la edad, el sexo y la ocupación del tiempo de ocio o la exigencia física del trabajo. La termogénesis es el gasto energético necesario para realizar los procesos de digestión, absorción y metabolismo de los nutrientes, además del gasto secundario al frío, el estrés y la toma de medicamentos. La termogénesis inducida por la dieta consume alrededor del 10% de la cantidad de calorías ingeridas.

En general, se establecen recomendaciones para una persona tipo que realiza una actividad ligera o moderada. La CDO de energía para una mujer adulta se estima en 2.000 kcal. En el caso de los hombres asciende a 2.500 kcal. Estos valores se utilizan como referencia para calcular las Cantidades Diarias Orientativas de los distintos nutrientes, ya que las necesidades energéticas y nutricionales individuales se han de adaptar según las distintas situaciones, como el nivel de actividad física, el momento de la vida (infancia, adolescencia, embarazo, lactancia) o la situación de salud o enfermedad.

Los dietistas-nutricionistas traducen a raciones de alimentos los aportes nutricionales recomendados, expresados en términos nutritivos. De esta forma, pretenden formar e informar al consumidor para que pueda hacer elecciones dietéticas más saludables. No obstante, la industria alimentaria añade de manera complementaria estos valores nutritivos en sus etiquetas para que el consumidor sepa cómo se nutre.

El papel de la industria alimentaria

En los últimos años, cada vez más fabricantes y empresas de distribución de alimentos contemplan en el etiquetado los nutrientes más susceptibles de aumentar el riesgo de padecer algún trastorno relacionado con la alimentación: grasas, grasas saturadas, azúcares y sodio (o sal). Esta iniciativa privada responde a la propuesta europea enmarcada en el Proyecto Flabel, cuyo objetivo es ofrecer un mejor diseño y formato de las etiquetas, con contenidos más claros, para que resulten más comprensibles al consumidor.

Algunos fabricantes y empresas de distribución agregan pictogramas que resaltan las particularidades de un alimento según sea rico en fibra o fuente de fibra, sin grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, sin sal o bajo en sal, sin azúcares añadidos o light.

Estas declaraciones saludables tendrán que responder a las normas establecidas por la normativa vigente, el Reglamento 1924/2006, relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.

SEMÁFORO NUTRICIONAL

Todos los productos de marca propia EROSKI incluyen desde septiembre de 2007 el denominado semáforo nutricional. El objetivo de este etiquetado avanzado es aportar la información de una manera más clara, completa y comprensible para el consumidor, de manera que pueda interpretar y entender con un simple vistazo los valores nutricionales y la relevancia que puedan tener en su salud.

Las particularidades del semáforo nutricional se resumen en los siguientes puntos:

· Información nutricional en el FRONTAL DEL ENVASE para que el consumidor la localice de forma rápida.

· Información nutricional POR RACIÓN del alimento para identificar de manera más sencilla la cantidad real que se ingiere de cada nutriente.

· Información de la ingesta recomendada para la ENERGÍA Y LOS NUTRIENTES considerados importantes desde el punto de vista de la salud pública (azúcar, grasa, grasa saturada, sal y fibra), por ración de alimento. Para los cuatro primeros hay definida una ingesta máxima recomendada (su consumo se debe vigilar), mientras que para la fibra se establece una ingesta diaria mínima recomendada (porque en términos generales, su consumo se debe aumentar).

·       Por ración del alimento, información del porcentaje de cada uno de los nutrientes según la CANTIDAD DIARIA ORIENTATIVA (CDO) para facilitar que el consumidor conozca qué supone la cantidad de nutriente de una ración de alimento respecto a la Cantidad Diaria Orientativa.

· CÓDIGO DE COLORES. Verde, amarillo y naranja. Con un simple vistazo, el consumidor identifica si una ración del alimento tiene un alto (naranja), medio (amarillo) o bajo (verde) contenido de calorías, azúcar, grasa, grasa saturada y sal.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

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Compota de frutas

Diciembre 19th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

La fruta de invierno en compota

Cocinada, el organismo la asimila mejor y es más adecuada ante determinadas patologías digestivas

Cuando las temperaturas comienzan a descender, la ingesta de fruta fresca disminuye, sobre todo, entre los más pequeños y la gente mayor. Con el frío, apetece menos comer estos alimentos frescos y se opta por platos templados o calientes. Las compotas elaboradas con las frutas de la temporada son una opción acertada y saludable para incorporar estos alimentos en la dieta de la familia.

Aparato digestivo irritado

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- Imagen: foooooey -

La compota es una manera diferente de consumir las frutas, potenciar algunos de sus nutrientes y disfrutar de su sabor más dulce y acentuado. La fruta cocinada se asimila mejor y, por tanto, resulta una forma adecuada de comerla cuando se padecen determinadas enfermedades o trastornos.

Las irritaciones del aparato digestivo, con independencia de que el órgano afectado sea el esófago (esofagitis o hernia de hiato), el estómago (gastritis) o el intestino, originan una serie de síntomas, como la inflamación y el dolor. Estas molestias obligan a adaptar la dieta, tanto en el tipo de alimento como en su forma de elaboración.

En el caso de las frutas, los cítricos -naranjas, mandarinas, pomelos- están desaconsejados porque su contenido en ácido acentúa las molestias, al igual que la piña o el kiwi. Aunque la recomendación principal es probar la tolerancia de forma individual, las frutas más aconsejadas son las piezas muy maduras pero no ácidas, las asadas o las cocinadas en compota. Se pueden aprovechar las vitaminas de los cítricos si mientras se cocina se añade el propio zumo a la compota y se deja reducir, para que concentre su sabor dulce y se enmascare el ácido.

La compota se puede cocer en el líquido de infusiones digestivas como la manzanilla, la melisa, el anís o el regaliz, entre otras, en sustitución del agua. La infusión, además de su particular sabor, dará al plato el valor añadido de sus propiedades digestivas.

Masticación fácil

La compota que se elabora con frutas asadas o cocidas, en trozos enteros o chafados, permite aprovechar sus nutrientes

Las causas que dificultan la masticación de los alimentos son múltiples. La más común es la falta de dientes en personas mayores o con dentadura postiza. Los problemas de atragantamiento con trozos grandes de fruta debido a fallos de coordinación muscular en la masticación o a dificultades en el proceso de deglución (disfagia) son situaciones que obligan también a modificar la textura.

La compota elaborada con frutas asadas o cocidas, en trozos enteros o chafados, aumenta el valor nutritivo del plato, más si se emplean distintas frutas y se añade zumo, frutos secos y frutas desecadas -estos dos últimos triturados-.

Misión doble: estreñimiento y diarrea

Para curar el estreñimiento, hay que cocer las frutas con piel y añadir a la elaboración frutas desecas y frutos secos, ambos muy ricos en fibra. La ciruela seca es, con diferencia, la pieza desecada que más fibra contiene (16 gramos de fibra por cada 100 gramos de porción comestible), seguida de los orejones de albaricoque (13,7 g), los de melocotón (13 g) y el higo seco (11 g). El valor añadido de las ciruelas pasas es, además de la fibra, otros componentes laxantes como el sorbitol y derivados de la hidroxifenilxantina.

Este conjunto se asocia con la fibra para estimular los movimientos intestinales, acelerar el tránsito y corregir el estreñimiento. Un remedio eficaz para este molesto síntoma es elaborar la compota sólo con frutas desecadas. Su poder laxante por la abundante fibra, así como su concentración de azúcares y calorías, obliga a tomarla en pequeñas dosis, más bien como acompañamiento, en lugar de como plato principal.

Si se desea el efecto contrario, es decir, contrarrestar la diarrea, la compota debe elaborarse sólo con frutas peladas y maduras. Se dará preferencia a peras y manzanas, que se pueden mezclar con membrillo. Son frutas imprescindibles por su cualidad astringente, dada su riqueza en fibra soluble (pectinas y mucílagos) y en taninos.

Energía concentrada

Si la compota se elabora con varias frutas, al igual que la macedonia, el resultado es un plato más nutritivo y energético. Es un aporte extra de energía en el desayuno, como postre o entre horas. Para los bebés que se inician con la alimentación complementaria a partir de los seis meses, supone una forma de probar la fruta por primera vez. El sabor dulzón, más concentrado en compota, permite no añadir azúcares para que desde el primer momento el bebé tenga contacto con el sabor natural de los alimentos. Se comenzará con la compota de un único ingrediente (manzana, pera) y se continuará con mezclas sencillas. Ésta se conserva en el frigorífico durante dos o tres días.

RECETAS DE LA INFANCIA

Las compotas pueden elaborarse a partir de diferentes frutas y son económicas. Las recetas de antaño rescatan los sabores de la infancia y reviven momentos de placer y disfrute con una comida sencilla.

Es el caso de la típica compota de pera o de manzana, platos que se pueden servir solos o mezclados con yogur natural o con castañas asadas. La compota de frutas variadas con galleta maría es característica, al igual que la de sabayón de canela. Más original es la de cerezas. Las compotas con frutas desecadas añadidas, que se mezclan con helado o que sirven como relleno de un bizcocho se pueden definir como contundentes y energéticas.

Las compotas sirven de guarnición a platos de carne, sobre todo, ya que les dan un contrapunto dulce. La de manzana es la más utilizada como acompañamiento de aves, como el confit y el magret de pato o los pichones. Encaja también con carnes como un lomo de cerdo o unas brochetas de solomillo y suaviza el sabor de estofados como el de jabalí. Un primer plato original, por ser muy colorido, es el que mezcla la compota de manzana con col lombarda.

DULCES SIN AZÚCAR AÑADIDO

Cuando la fruta se cuece a fuego lento y con la cantidad justa de agua, parte de sus azúcares se caramelizan durante la cocción. Éste es un recurso culinario muy adecuado para acentuar el sabor dulce que contienen los propios alimentos, en este caso las frutas, sin necesidad de añadir azúcar. En caso de diabetes, se pueden usar otros endulzantes como el sirope de agave.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

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Obesidad en niños

Diciembre 14th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Una quinta parte de los niños españoles tiene problemas de sobrepeso u obesidad

La Fundación Española de Nutrición advierte de que hay que prevenir el problema en las edades más tempranas

Uno de cada cinco niños españoles de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años tiene problemas de sobrepeso u obesidad, según el último estudio del Programa Thao, realizado en colaboración con la Fundación Española de Nutrición (FEN). Además, un 7% de los niños de entre 3 a 5 años sufre obesidad y más de un 10% tiene serios problemas de sobrepeso.

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El informe, presentado en Barcelona y que representa la muestra más importante de las realizadas hasta el momento -17.088 niños de siete comunidades autónomas-, indica que las tasas de afectación aumentan con la edad. De esta forma, entre los 6-9 años la obesidad afecta a un 10,05% y entre los 10-12 años aumenta a un 10,11%. “Hay que prevenir el problema en las edades más tempranas”, según indicó Gregorio Varela, presidente de la FEN. A los menores de 5 años “les cuesta hacer actividades que les requiera moverse de la silla”, situación debida, en parte, “a las prisas de la sociedad actual”, explicó Varela.

La falta de ejercicio físico, que se da en todas las edades, es una de las principales causas del aumento de la incidencia de esta patología. “Una posible mala alimentación es una causa secundaria; el problema real es que los niños no queman lo que consumen”, precisó Varela. Las causas por las que los niños practican poco ejercicio están relacionadas con la falta de espacios para practicarlo y, sobre todo, por una falta de voluntad de la familias de potenciar hábitos que eviten el sedentarismo. “Los desplazamientos hasta los 3 años se realizan casi siempre en cochecito y eso es culpa de los padres”, dijo Varela.

El 65% de los niños practica algún deporte tras la escuela -los niños el fútbol, y las niñas el baile y la natación-, aunque esa actividad se transforma en sedentarismo durante el fin de semana, según este informe. Hasta un 43% de los niños reconoce no practicar ninguna actividad el domingo. Además, durante estos días de fiesta las horas frente a la televisión o el ordenador se disparan. Respecto a sexos, las niñas son más sedentarias y, por tanto presentan niveles más elevados de obesidad y sobrepeso. Un 21,68% de las niñas presentan estos problemas, frente a un 19,32% de los niños. Otro factor de riesgo es la falta de horas de sueño, ya que el niño que duerme mal tiene más posibilidades de ser obeso.

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Menos calorías – I parte

Diciembre 1st, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Objetivo: menos calorías y mejores digestiones

Sustituir la sartén por el horno, utilizar el microondas para cocinar y hacer más sencillas las ensaladas permite ahorrar muchas calorías en cada comida

Terminan las vacaciones, quedan el moreno y los recuerdos. Pero, en muchos de nosotros quedan también unos kilitos de más ganados a base de despreocupación, ocio y felicidad; y un estómago quejica que exige atención: estas últimas semanas le hemos hecho trabajar no sólo más de lo habitual, sino también de lo conveniente. Por eso hay que seguir una serie de medidas, sencillas, realistas y factibles, para atender sin dilación a estos dos frentes. Es decir, bajar esos kilos que en vacaciones distraídamente hemos incorporado a nuestro organismo y conseguir que el estómago y sus digestiones vuelvan a donde solían. Se trata de alimentarse mejor, de un modo más saludable. Pero también de comer un poco menos; o, al menos, de una manera más ordenada y consciente. ¿Cómo lograrlo? Aprendiendo a confeccionar platos con menos calorías, sin renunciar por ello al sabor de los alimentos ni a la variedad en los menús.

Comida sana

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- Imagen: JaulaDeArdilla -

Comer sano no equivale a comer de forma monótona o poco atractiva, ni -menos aún- equivale a limitarnos a ingerir alimentos light. Consiste en adaptar recetas y procedimientos culinarios tradicionales o habituales, desde guisos, ensaladas, purés, y carnes, hasta pescados y postres, con el fin de hacerlos menos calóricos y más digestivos. No es tarea fácil: requiere esfuerzo y cierta dedicación, e incluso, en algunos casos, exige el cambio de ciertos hábitos culinarios. Pero puede hacerse, la comida va a seguir siendo sabrosa y apetecible y la recompensa merece la pena: perderemos un poco de peso y las digestiones serán menos pesadas.

Los tres factores que se articularán para trasladar a nuestra vida cotidiana esta nueva estrategia son el tipo de alimento, la técnica culinaria elegida y los condimentos que se sirven como acompañamiento o guarnición. Son ellos, los tres, los responsables de que las recetas pierdan su inicial carácter saludable y se conviertan en platos con cantidades desproporcionadas de calorías, grasas, grasas saturadas, sal o azúcares. Las medidas que se ofrecen a continuación permiten en muchos casos eliminar cien o más calorías por plato, con lo que queda dicho todo.

Adiós a las frituras, saludos al horno

El horno permite un acabado similar al de la sartén sin las calorías que aporta freír los alimentos

La cocina sana pasa por el esmero en la selección de los alimentos y por aprovechar la estacionalidad de verduras, hortalizas, frutas y pescados de cada temporada, y no sólo porque en general son los más económicos, sino porque son más sabrosos. Pero también exige cierta habilidad gastronómica: el afán de elaborar recetas más ligeras y menos energéticas no debe llevarnos a abusar de la plancha y el hervido. Son muchas las prácticas culinarias que apenas requieren grasa o salsas contundentes y que permiten elaborar platos ligeros, deliciosos y exquisitos en su presentación. El horno, sin ir más lejos, consigue un acabado similar al de la sartén pero evita las calorías que aporta freír los alimentos.

La técnica tradicional del empanado de la carne o del enharinado del pescado, tan arraigada en nuestra cocina, aumenta de manera considerable el aporte energético del plato. Con el horno se consigue una receta menos calórica e igual de crujiente, si que la carne o pescado se cubren de pan rallado o se pinten con huevo batido. Este truco sirve también para evitar el queso de gratinar, en exceso graso y calórico. Un plato original para sacar partido al horno: calabaza, cebolla, tomate y champiñones asados al horno y aliñados con una salsa de queso, media cucharadita de aceite de oliva y mostaza; aporta 255 calorías por ración, cien menos que si estos alimentos se saltearan en la sartén.

Microondas y papillote, sabor sin apenas grasa añadida

Ambas son técnicas culinarias saludables, y apropiadas para cocinar carnes cortadas en tiras o pequeñas porciones de pescado, hortalizas carnosas como el calabacín, la berenjena, la calabaza, los champiñones o las setas; además, pueden también hacerse en el microondas y en papillote (envolver los alimentos en papel de aluminio y hornearlos), la patata u otros tubérculos como la yuca o el boniato. Aunque la función más utilizada del microondas es calentar y descongelar alimentos y platos ya cocinados, las ondas que emite este electrodoméstico actúan sobre las moléculas de agua del alimento generando al instante un calor que se propaga mediante conducción y lo termina cociendo. El valor nutritivo del alimento cocinado en microondas queda intacto, y conseguimos evitar (o reducir) las grasas que otras técnicas requieren.

Al igual que el microondas, el papillote exige poca preparación y escaso tiempo de cocción. Esta modalidad requiere que el alimento se envuelva en papel de horno, de aluminio o de estraza y se cocine dentro del horno a temperatura media. El alimento se cuece con el vapor que desprende y con su propio jugo, conservando todo su sabor, aroma y nutrientes, sin necesidad de añadir apenas grasas. Es un tipo de cocción muy adecuado para quienes siguen dietas hipocalóricas, bajas en calorías. Los alimentos más apropiados para hacerse papillote son las verduras de sabor pronunciado, como brécol o coliflor, y pescados como salmón, filetes de lenguado, merluza limpia de espinas y piel, trucha e, incluso, marisco como los mejillones; y carnes blancas, como pollo y pavo.

ENSALADAS: SIEMPRE SALUDABLES, PERO CON MATICES

La ensalada es un plato indispensable en cualquier dieta y, también en cualquier plan de adelgazamiento. Casi siempre son saludables, pues son más sus virtudes que sus defectos, aunque hay que cuidar ciertos componentes que las hacen poco recomendables en determinadas circunstancias. El primero es evitar que se conviertan en norma las ensaladas demasiado grasas y calóricas, porque el plato pierde su razón ser, siempre que no se convierta en plato único. Aceitunas, uvas pasas, huevo, queso, bacon, jamón, mayonesa, aguacate y otros ingredientes aportan muchas calorías, y hay que tenerlo en cuenta. Por otra parte, el consumo demasiado frecuente de ensaladas puede descompensar, por exceso, el aporte de fibra de la dieta.

El efecto positivo de la fibra por su papel de regulador del tránsito intestinal y por ayudar a eliminar toxinas e impurezas, puede convertirse en problema si se abusa de su ingesta. Los incómodos gases y la hinchazón del vientre, en ocasiones acompañados de dolor, evidencian que el metabolismo es incapaz de procesar tanta fibra ingerida. Se puede compensar el elevado aporte de fibra si se combinan las ensaladas con alimentos con menos fibra, como la patata, la pasta, el arroz o el cuscús. El plato queda completo y sigue resultando saciante. Quienes sientan con frecuencia el vientre hinchado después de comer pueden probar a prescindir de la lechuga y otros vegetales de hoja en la ensalada, sobre todo, en las cenas. Su alto contenido en fibra insoluble es lo que produce la hinchazón abdominal.

Compruebe si le afecta, y, si es así, elimine durante dos semanas la lechuga: notará un vientre más plano. Utilice otros vegetales para las ensaladas: zanahoria, germinados, maíz, remolacha, rabanitos. Las verduras de hoja verde, como brócoli, repollo, lechuga y espinacas, aportan filoquinona, fuente principal de vitamina K, que participa de manera directa en la coagulación de la sangre, pero quienes toman medicamentos para regular la coagulación sanguínea, como el conocido Sintron, deben controlar el consumo de estas verduras de hoja verde.

Fuente: www.consumer.es

Perder Peso

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Enbuenasmanos, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Dieta para Perder Peso

Las dietas para perder peso son muy solicitadas y en las que parece que todo vale con tal de atraer la atención de la gente dispuesta a probar lo que sea. Es importante entender que, la mayoría, sólo son para seguirlas unos días y con supervisión médica.

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En qué consisten las dietas de perder peso

Normalmente la mayoría de las dietas de adelgazamiento se basan en la disminución de la ingesta de calorías aunque luego cada dieta actúa de distinta manera.

Al final lo que cuenta es la disminución y equilibrio de calorías en base a las necesidades reales. Aunque al principio la dieta debe procurar empezar por un consumo de calorías por debajo de las necesarias para incentivar el consumo de las grasas del cuerpo y perder así peso, luego se deben equilibrar y mantener.

Ejemplo de menú de dieta para perder peso

  • Desayuno: medio pomelo, un pan tostado, 2 cucharadas de crema de cacahuete, té o café negro.
  • Almuerzo: aproximadamente 85 grs. de cualquier tipo de carne, una taza de judías verdes, una taza de betabeles. De postre, una manzana pequeña y una taza de helado de vainilla.
  • Cena: una taza y media de atún, un pan tostado, un vaso de leche desnatada.

Pautas y consejos respecto a las dietas para perder peso

Hay una gran cantidad de posibilidades para obtener dietas hipocalóricas sin necesidad de prescindir del placer de comer. Si quiere mantenerse dentro de su dieta le recomendamos que se ajuste a una cuyo menú le sea lo más apetecible que pueda.
La dieta para ser más efectiva y rápida debe acompañarse de actividad física. No tiene que ser deportiva, con dedicar media hora o tres cuartos a caminar a paso ligero le ayudará.

La mayoría de las personas que hacen dieta sufren un efecto rebote una vez la dejan, recuperando en poco tiempo, o superando, el peso perdido. En muchos casos la persona se relaja y vuelve a los malos hábitos de comida y sedentarismo.

Para mantener ese peso hay que tener una alimentación equilibrada. No hace falta privarse de nada, sino disminuir las raciones y adaptarlas al momento. Es decir, si se encuentra en un momento de menor desgaste de energía no debe comer la misma cantidad que cuando su circunstancia es la contraria. Por otra parte, procurar mantener alguna actividad física que a su vez resulte lúdica, aunque sea con la Wii.

Nuestro consejo

Consulte a su médico antes de comenzar una dieta. Procure asesorarse por un profesional de la nutrición si desea perder más de 5 kilos y así adaptará mejor la dieta a sus características sin olvidar su preferencias alimenticias.

Busque metas realistas por el bien de su salud física y mental. Es decir, si usted es una persona de caderas anchas por mucho que adelgace no va a tener el tipo de modelo de pasarela, acepte su cuerpo y, si quiere, moldéelo en función de sus posibilidades.

Autor: Juan José Sánchez Ortiz
Terapeuta, escritor e investigador
Articulista de Enbuenasmanos

Fuente: www.enbuenasmanos.com