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El aceite beneficioso para la salud

Abril 4th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Aceite: oro líquido para la salud

Dentro de los aceites vegetales, el de oliva encabeza la lista de beneficios para el organismo, pero no es el único con propiedades saludables

El zumo más consumido en nuestro país no se obtiene de la naranja, sino de la aceituna. El aceite de oliva es un tesoro gastronómico que conjuga como pocos el placer para el paladar y el cuidado de la salud. Ayuda a disminuir el colesterol malo del organismo, lo protege del riesgo de padecer enfermedades coronarias, facilita la digestión y además, contiene propiedades antioxidantes. Y todo ello sin dejar de ser un clásico en los aliños de ensaladas, un recurso que aporta personalidad en las salsas y el mejor compañero en las frituras. Ahora bien, el aceite de oliva domina, pero no monopoliza. El de girasol se mantiene como el segundo tipo de aceite más consumido en nuestro país. En muchos hogares, su modesto precio es su mejor carta de presentación. Pese a que la fama, bien merecida, la acapara el aceite de oliva, el de girasol representa una alternativa económica que también destaca por sus propiedades nutritivas y cuyo consumo aporta efectos cardioprotectores. Para exprimir al máximo sus propiedades, es recomendable conocer sus atributos para el organismo y seguir unos sencillos consejos en su uso y conservación.

El milagro del aceite virgen extra


- Imagen: Pawel Kryj -

El aceite de oliva es un bálsamo para el cuerpo gracias a su composición: cerca del 85% de la grasa que contiene es insaturada, la más saludable. En ella se concentran ácidos monoinsaturados como el oleico, que es el más equilibrado, y el poliinsaturado ácido linoléico. Este cóctel nutritivo ayuda a disminuir el colesterol malo (LDL-c) del organismo al mismo tiempo que conserva el bueno (HDL-c) y, en consecuencia, previene las enfermedades cardiovasculares. El listado de remedios no acaba ahí. El aceite de oliva también ayuda a mantener baja la presión sanguínea y alivia los efectos de la artritis. Gracias a su poder antioxidante, este tipo de aceite mejora el flujo cardiovascular y ayuda a retardar el proceso de envejecimiento de las células. Además, contiene vitaminas A y E, y su consumo contribuye a mejorar el aspecto y tersura de la piel. Entre los distintos tipos de aceite de oliva que se comercializan, el más apreciado en el ámbito culinario y nutricional es el aceite de oliva virgen extra. Es la máxima categoría comercial y se obtiene del prensado de las aceitunas sin otra manipulación que la mecánica. No puede superar una acidez de 0,8º. Le sigue en la clasificación el aceite virgen, para el que se sigue el mismo proceso de elaboración que el anterior, aunque su puntuación en la cata es más baja y su acidez es diferente, tiene un máximo de hasta 2º. Estos números representan el porcentaje de ácidos grasos libres, ácidos que aparecen cuando las aceitunas se encuentran en mal estado o el aceite ha sido inadecuadamente tratado o conservado. Por tanto, en los aceites vírgenes, a menor acidez, mayor calidad. El tercer tipo se denomina aceite de oliva. Es el más consumido y está compuesto por una mezcla de aceite de oliva refinado y virgen. En esta clase de aceite el grado de acidez (el máximo permitido es 1) no es un indicador de calidad. Por último, se halla el aceite de orujo de oliva, que no pertenece a la familia de los vírgenes y es el de peor calidad.

El aceite de girasol también cuenta

El de girasol es, junto al de soja y el de maíz, un aceite de semillas. Está formado por grasa en un 99,9%, al igual que el de oliva. En su composición sobresalen los ácidos grasos poliinsaturados, de los que destacan el ácido linoleico (omega 6) y el ácido alfa-linolénico (omega 3). Estos ácidos grasos son componentes importantes de las membranas celulares, son necesarios para el crecimiento y la reparación de las células, y están relacionados con sustancias del organismo responsables de regular la presión arterial, la respuesta inflamatoria o la coagulación sanguínea. Los dos se consideran esenciales y deben consumirse a través de los alimentos, ya que el organismo no los puede producir por sí solo. El aceite de girasol también aporta grasa monoinsaturada en forma de ácido oleico, pero en menor cantidad que el que se encuentra en el aceite de oliva.

El de girasol ejerce a su vez una acción antioxidante ya que es, después del aceite de germen de trigo, el más rico en vitamina E. Por otro lado, las grasas poliinsaturadas que contiene el aceite de girasol generan efectos cardioprotectores en el organismo: ayudan a reducir los niveles de triglicéridos, disminuyen el riesgo de formación de coágulos sanguíneos y previenen la trombosis y los accidentes cardiovasculares-cerebrovasculares. La vitamina E que proporciona este aceite ayuda a evitar la oxidación de las células del organismo y a protegerlo de la acción de los radicales libres. Esto se traduce en un menor riesgo de padecer enfermedades degenerativas como la arterioesclerosis y ciertos tipos de cáncer. Pero las bondades de este alimento tan completo no acaban aquí, ya que sus propiedades beneficiosas son mayores cuando el aceite que se consume pertenece a la categoría de “alto oleico”. Una denominación que se obtiene a partir de semillas de girasol especiales. El resultado es un aceite con propiedades muy similares al de oliva. Sin embargo, no comparten el mismo precio. Es una alternativa intermedia. Ni cuesta tanto como el de oliva, ni es tan económico como el de girasol convencional.

Aceite: oro líquido para la salud

Dentro de los aceites vegetales, el de oliva encabeza la lista de beneficios para el organismo, pero no es el único con propiedades saludables

Los aceites que más perjudican nuestra salud

- Imagen: duygu agar -

Los aceites de coco y de palma no comparten ni composición saludable ni propiedades beneficiosas con el resto de aceites vegetales. Estos aceites, a diferencia del resto, concentran en su composición ácidos grasos saturados. En el aceite de oliva y en los de semillas (girasol, maíz, soja), las grasas saturadas apenas alcanzan el 10-13% del total de su grasa, mientras que en el aceite de coco suponen el 90% y en el de palma más del 50%. El principal problema es que el uso de los aceites de coco y palma se ha extendido entre la industria alimentaria, en particular en la elaboración de bollería, repostería, pastelería industrial, en los snacks y los productos precocinados y helados. Se camuflan bajo la denominación de “aceites vegetales”, término que puede confundir a un consumidor profano en la materia, que asocia “vegetales” con “saludable”. El consumo frecuente y abundante de grasas saturadas tiene un vínculo directo con el aumento de los niveles de colesterol, de manera que aumenta el riesgo de trastornos cardiovasculares. De ahí que se insista en comparar ingredientes entre unas marcas y otras, y escoger, siempre que se pueda, aquellos productos que especifiquen el tipo de aceite vegetal que añaden; oliva, girasol, maíz, soja…

Cómo reutilizar el aceite de forma saludable

  • El aceite de oliva es el más adecuado para freír. Es el que mejor resiste las temperaturas de hasta 160º-200º necesarias. Es el más estable y el que se descompone más lentamente. Otra ventaja: impregna menos al alimento frito, con lo que el aporte calórico extra es menor.
  • Conviene no mezclar nunca aceite nuevo y usado, tampoco aceite de oliva con otro de semillas. Estos productos tienen diferentes puntos de humo. El de oliva aguanta una mayor temperatura que el resto y, si se mezclan, uno quema al otro y se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas.
  • Se recomienda evitar el sobrecalentamiento. Es preferible no sobrepasar durante la fritura una temperatura de 170ºC. Si se utiliza una freidora eléctrica, se puede regular el termostato y evitar que el aceite no humee ni se oscurezca. Si la temperatura es demasiado elevada también se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas, por lo que se deberá desechar siempre el aceite sobrecalentado.
  • Los alimentos deben estar secos, ya que el agua favorece la descomposición del aceite.
  • Es aconsejable filtrar el aceite después de cada fritura para eliminar restos de alimentos, que son proclives a su oxidación y descomposición.
  • Hay que cambiar con frecuencia el aceite de fritura. Su aspecto (con restos de alimento, oscurecido, denso o líquido…) será el que marque un nuevo uso (el máximo sería cuatro) o su retirada.

Los trucos más socorridos

  • Si la botella de aceite se ha espesado demasiado por el frío hay que sumergir la mayor parte de la botella en un barreño de agua caliente, pasados unos minutos se agita con fuerza y el aceite quedará más fluido.
  • Para evitar que el aceite salte cuando se está friendo algún alimento hay que dejar flotar media cáscara de huevo muy limpia durante la fritura.
  • Con el fin de impedir que el aceite salpique cuando se calienta porque tiene algo de agua el recipiente, hay que añadirle un poco de sal cuando comience a calentarse.
  • Para comprobar si el aceite está en su punto para freír, nada mejor que echar una miga de pan, que deberá dorarse, pero sin quemarse.
  • En ocasiones el aceite usado queda turbio. Una forma de que quede transparente para luego poder colarlo y conservarlo limpio para otra ocasión es freír en el aceite turbio una ramita de perejil y colarlo después. Si sigue turbio se puede colar por un filtro de los que se utiliza para el café, una vez que el aceite se haya enfriado.
  • Si se desea que los alimentos empanados o rebozados queden más crujientes y menos aceitosos, se puede añadir una cucharada de agua por cada huevo batido. Una vez fritos, conviene colocarlos sobre papel absorbente de cocina para eliminar el exceso de grasa.

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La Buena Salud

Abril 4th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la revista En Buenas Manos,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Gozar de buena salud

Gozar de buena salud o tener una buena calidad de vida es uno de los bienes más preciados y que deberíamos de valorar, realmente, en su justa medida.


Hasta tal punto que, en torno a la salud o la enfermedad se ha creado un gran complejo de disciplinas, de tecnologías punta, investigaciones farmacológicas, ciencias milenarias de oriente, fisioterapias naturales, medicinas blandas y hasta sanaciones milagrosas. Hemos sofisticado tanto el tema de la sanación que es posible cambiarnos el fallido corazón en el quirófano, hacer una microcirugía de córnea, o ver nuestro cerebro rebanado en cortes multicolores a través de un scanner.

Debería ser imposible estar enfermos

Hoy en día todo es posible para estar sanos: fotografiar el áura, localizar electrónicamente los puntos de los meridianos y activar los chakras mediante colores y sonidos. Más imposible. Ya no es necesario ir de peregrinación a Lourdes para gozar de buena salud; cualquier sanador filipino te mete en dos minutos las manos en los higadillos o en los ojos y te saca negruzcas masas gelatinosas de energía negativa, todo ellos sin producir herida ni dolor, como el que mete las manos en el agua y no deja ninguna cicatriz acuosa.

Y aquí no acaba la historia. Ahora es posible operar con robots a los que no les tiembla el pulso, y dentro de poco podrás elegir que te opere el cirujano Smith de Nueva York sin moverte de Sabadell. Con la biotecnología los diabéticos producirán insulina felizmente, y podremos anticipar la demencia senil ya en la misma cuna. Es toda una monería aunque de insospechadas consecuencias puesto que, también se podrá elegir el color de ojos -el que esté de moda, e inyectar células inteligentes cuando la memoria empiece a fallar.

Terapias mágicas para estar sanos

Mientras tanto tenemos dodecaedros para armonizar la energía, ionizadores para filtrar el aire, pulseras para imantar la sangre y adhesivos para contrarrestar los nudos energéticos de las corrientes subterráneas. Podemos llevar un cuarzo rosa en el pecho, dormir cara al norte, sentarnos en sillas anatómicas y respirar esencia de romero o de madreselva. Es evidente que recursos no nos faltan para gozar de buena salud y acabar con cualquier enfermedad.

Con todo, los hospitales están repletos y las listas de espera de los cirujanos se vuelven eternas. Las empresas farmacéuticas hacen su agosto y campan a sus anchas. ¿Qué es lo que ocurre? Parece que cuanto más medios, menos sana es nuestra sociedad. ¿Creemos que el secreto para gozar de buena salud va a venir de algún producto mágico, alguna droga inmortal, alguna terapia infalible?

¿Cuál es el secreto de la salud perfecta?

¿Tal vez quiere decir todo esto que hemos perdido ese instinto natural que sabe cuando hemos de reposar o dejar de comer para restablecer el equilibrio? ¿O es que hemos identificado gozar de buena salud con niños rollizos, deportistas incansables, vegetarianos longevos, y pensamos que la salud se esconde detrás de las vitaminas, de la dieta impecable, o de la disciplina diaria corporal?

Buscamos que nos digan qué tenemos

Curiosamente, parte de la respuesta, la hemos de buscar a nivel social y en cómo vivimos la enfermedad. En una sociedad maniqueísta como la nuestra en la que oponemos enfermedad a salud y nos sentimos incómodos ante cualquier estado alterado de nuestro cuerpo, es fácil entender toda la parafernalia en torno a esta dicotomía salud-enfermedad. Ante el «no sé qué me está sucediendo», nos sentimos profundamente inseguros y recurrimos, por lo tanto, al médico, al terapeuta naturista o al curandero.

Buscamos una respuesta, un diagnóstico, una explicación válida que nos calme, que disuelva el misterio que nos corroe por dentro.
Buscamos un gesto tranquilizador y un sistema que ponga orden a nuestro interior. De tal manera que podemos dormir peor o mejor con un cáncer de segundo o tercer grado, tipificado y tratado, que con una reacción misteriosa corporal que nadie sabe lo que es.

Medicina sólo hay una

Lo divertido es que la población vacunada no se salva de la epidemia más que la que no estaba vacunada, o que las épocas en que hacen huelga los hospitales, la población mejora saludablemente. O que los recursos tradicionales, no lógicos, mágicos, son tan efectivos o más que los más vanguardistas y científicos para estar sanos.

Seguimos yendo al curandero de turno con estetoscopio o amuletos para que nos pongan sus manos y nos arropen con sus jergas médicas ininteligibles o sus cánticos mágicos también ininteligibles. Lo que haga falta con tal de poder gozar de buena salud.

Para estar sanos lo que necesitamos es ser escuchados

Esta demanda de orden la podemos ver claramente en sociedades simples-mal denominadas primitivas-cuyo chamán o curandero se esfuerza por asociar la enfermedad con tal embrujo; la epidemia con un castigo divino y el dolor de muelas con una raíz que tenga forma de diente, y así sucesivamente. Todo esto para que el mundo sea humano, comprensible, vivible.

Nosotros no estamos tan lejos. Pedimos ver nuestros males en una radiografía o en la fórmula de un análisis. Pedimos que el médico o el sanador tenga un discurso de seguridad y pedimos ser tratados como enfermos donde ser escuchados, reubicados en otro orden al cotidiano, y poder recibir regalos y mimos.

Todo ello necesario en un mundo tan ajetreado como el nuestro que se olvida de permitir un ritmo más propio. Por eso la sociedad está pidiendo a gritos un cambio, al querer ser hospitalizados, atendidos, visitados porque no aguantamos más, porque este ritmo es deshumano. Así, evidentemente, es imposible gozar de buena salud.

La adaptación clave del éxito

Estar sanos no es ponerse nunca enfermo.
Estar sanos es tener una flexibilidad interna grande que nos permita adaptarnos a cada situación y hacer los reequilibrios necesarios para ello.

Gozar de buena salud es ampliar la capacidad de tensión y distensión, considerar al cuerpo tan sabio que él mismo pueda buscar sus recursos cuando tenga la suficiente sensibilidad de reacción aunque a veces, hayamos de ayudarlo un poquito.
Gozar de buena salud es toda una educación del no hacer, de la escucha y el respeto.

Por eso, cuidar al cuerpo y mantener la salud, no es precisamente envolver el cuerpo en algodones, darle de comer pienso ultradigerible, rodearlo de máquinas que mantengan sus constantes de vida, o insuflarle energía por un tubo. Cuidar al cuerpo y mantener la salud es lograr cada vez una mayor autonomía, dejar que el cuerpo reaccione y se adapte con lo que interactúa con él.

Gozar de buena salud implica, a veces, descuidarlo para que encuentre un hacer más espontáneo, y sobre todo, quitarle el miedo de la muerte, del dolor y de la incertidumbre que muchos son los que viven a costa de ellos. Salud.

Julián Peragón

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Riesgo cardiovascular en Adolescentes

Marzo 22nd, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Adolescentes con riesgo cardiovascular

El 40% de los jóvenes podría sufrir problemas cardiovasculares en la etapa adulta motivado por el sedentarismo

El número de jóvenes con problemas de obesidad crece de manera continua. Como consecuencia aumentan los problemas que derivan de ella: el 40% de los adolescentes tienen riesgo de enfermedad cardiovascular. Es previsible que cada vez sean más quienes estén en esta situación y sufran en la etapa adulta este tipo de problemas, a pesar de que varios programas dedicados a la promoción del deporte en la etapa infantil y en la adolescencia intentan reducir las cifras. El sedentarismo juega un papel mucho más importante del que se pensaba hasta ahora: las horas de ocio sedentario son las que más influyen en el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia de la actividad física que se realice.

- Imagen: Casey Fleser -

Una gran parte de la población vive en un ambiente “obesogénico”. Éste se caracteriza por posibilitar un acceso fácil a alimentos de gran palatabilidad (conjunto de calidades sensoriales) y energía, así como por restringir y desincentivar la realización de actividad física. La Sociedad Española de Cardiología lanza esta advertencia. La falta de actividad física se ha reforzado a consecuencia de la cantidad de horas que los niños pasan sentados en la escuela, el uso del transporte motorizado para desplazarse y la proliferación de actividades de ocio tecnológico, que incitan al sedentarismo, entre otros.

El problema ha llegado a tal punto, que datos del Instituto Nacional de Estadística de finales de 2009 consideraban que la obesidad en los jóvenes es uno de los tres principales problemas de salud de los ciudadanos, junto con el tabaquismo y el dolor de espalda. Un informe realizado por el Centro Cochrane Iberoamericano, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, asevera que el 40% de los adolescentes tienen ya, a estas edades tempranas, riesgo de enfermedad cardiovascular.

Sedentarismo, la clave

Aunque los jóvenes decidan practicar un deporte, el abuso del ocio sedentario aumenta el incremento del riesgo cardiovascular, con independencia del ejercicio que se realice. Según el estudio AFINOS, elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en colaboración con el Departamento de Educación Física, Deporte y Motricidad Humana de la Universidad Autónoma de Madrid y el Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Complutense de la misma ciudad, no sólo es importante realizar actividad física de forma consciente. Lo fundamental es reducir el tiempo sedentario, es decir, el número de horas con bajo consumo energético. El trabajo, publicado en la “Revista Española de Cardiología”, sugiere que sólo así podrá evitarse el mayor riesgo cardiovascular global.

Los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa

Los resultados de AFINOS muestran que los jóvenes que dedican más tiempo a conductas sedentarias tienen cifras más altas de presión arterial, triglicéridos y glucosa, así como mayor riesgo cardiovascular global, del mismo modo que también tienen mayor nivel de acumulación de tejido adiposo, general y abdominal. Además, se ha demostrado que los adolescentes con sobrepeso que son sedentarios, incrementan todavía más el riesgo cardiovascular.

Otras conclusiones detectaron diferencias entre sexos. Las chicas con alto nivel de sedentarismo registraron mayores tasas de colesterol “perjudicial”, mientras que los chicos destacaron por presión arterial y concentración de glucosa más alta. Respecto a los niveles de grasa, ellas destacan por una mayor adiposidad general y ellos, por más obesidad abdominal. Los especialistas creen que los resultados obtenidos animan a elaborar recomendaciones con el fin de reducir el tiempo que niños y adolescentes permanecen inactivos, así como la importancia de tener en cuenta las conductas sedentarias como parte de la estrategia en la prevención del desarrollo prematuro de riesgo cardiovascular en la infancia y en la adolescencia.

Cambiar hábitos

Según datos en población española del “Health Behaviour School Children Study”, en torno al 44% de los adolescentes ve la televisión más de tres horas al día y un 30% dedica entre tres y más horas al ordenador. Por otro lado, un trabajo de la investigadora Itziar Hoyos Cillero, profesora colaboradora de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), analizaba en 2008 el grado de sedentarismo de los universitarios.

Las conclusiones fueron rotundas: casi la mitad de los alumnos dejan de hacer deporte en el paso entre el bachillerato y la universidad. Las razones que argumentan son la falta de tiempo y de ganas. Por último, un estudio reciente publicado en la revista “Archivos de Medicina del Deporte”, llevado a cabo entre 18.000 adolescentes españoles de 13 a 18 años, concluye que el sedentarismo afecta al 41% de los niños y al 52% de las niñas, mientras que la hipertensión es un problema para el 40% de los chicos y el 25% de las chicas.

Para hacer frente a estos hábitos sedentarios, la clave es potenciar los juegos en espacios públicos a la salida de la escuela, promover la actividad física en familia los fines de semana y dormir lo suficiente. Son datos del Programa Thao de prevención de la obesidad infantil, que se realiza en el ámbito municipal de todo el territorio español, en colaboración con la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Estos mismos objetivos persiguen la Escuela para prevenir la obesidad infantil y la Guía de Salud y Deporte de CONSUMER EROSKI, que proporcionan, de manera on line, herramientas para aprender a alimentarse y a practicar deporte, de forma sana, equilibrada y divertida.

Más deporte, menos sedentarismo

El Programa Thao, además, destaca que durante los fines de semana, el tiempo dedicado a la actividad física se reduce de manera considerable a menos de una hora al día (hasta un 43% de los jóvenes no realizan ninguna actividad o deporte los domingos). Por el contrario, se incrementa de forma notable el tiempo dedicado a actividades sedentarias relacionadas con las nuevas tecnologías, sobre todo, el uso de consolas y ordenadores. Los datos constatan que la utilización de estos aparatos se incrementa hasta un 82,5% los sábados y domingos. Los expertos remarcan la importancia de los progenitores para potenciar la actividad física de sus hijos.

La promoción del deporte es otra de las claves para reducir los hábitos sedentarios. En España ya se han llevado a cabo varios programas, como PATH (“Physical Activity and Teenage Health”), que informa sobre temas relacionados con la salud, educar para conseguir un cambio de hábitos y fomentar el ejercicio o entrenamiento físico. Por otro lado, según Thao, hay que ayudar a los niños a descubrir los deportes que más les motiven y fomentar el desarrollo de los espacios públicos donde jugar de manera activa al salir de la escuela. Su programa se titula “3,2,1… ¡Adelante! La actividad física es diversión y salud!” y reúne múltiples propuestas para incrementar el tiempo dedicado a la actividad física y hacer frente al sedentarismo.

IMAGINACIÓN PARA PROMOVER EL DEPORTE


- Imagen: Little Baby G -

Es complicado luchar contra los videojuegos e Internet, una de las mayores distracciones actuales de los jóvenes. Son muchas las estrategias que se llevan a cabo en todo el mundo para promocionar el deporte y reducir las tasas de obesidad y sedentarismo. Varios estudios intentan encontrar alternativas a las campañas convencionales para conseguir que más adolescentes se adhieran a hábitos saludables.

Un estudio reciente de la Universidad de Leeds (Reino Unido), publicado en la revista “Journal of Health Psychology”, ha constatado que cuando la actividad física se estimula con el fomento de máximas como “serás más feliz”, los resultados son mejores que con motivos racionales como “estarás más sano”. Las estrategias actuales sólo se dirigen a explicitar las mejoras para la salud que representa la práctica de ejercicio físico. No obstante, los expertos aún estudian los motivos de tales resultados, aunque una de las hipótesis apunta que los beneficios emocionales son más inmediatos que los racionales.

Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO

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Alivio afonía

Marzo 3rd, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Alimentos y plantas para aliviar la afonía

Por sus componentes, ayudan a calmar la irritación de garganta y a aliviar la tos, síntomas que preceden a la pérdida total o parcial de la voz

Se conocen numerosos remedios naturales a base de plantas para calmar la afonía que, en muchos casos, se debe a la irritación de la garganta. La mayoría de las irritaciones leves desaparecen pronto sin necesidad de recurrir a medicamentos o antibióticos. Basta con escoger alimentos y plantas que, por su particular composición -riqueza en vitamina A, ácidos grasos omega-3, antocianinas o mucílagos-, ayudan a regenerar las mucosas irritadas y calman las molestias, eliminan los gérmenes causantes de la infección y la irritación y, en definitiva, alivian la tos.

Alimentos recomendados

- Imagen: Monika SzczygieÅ -

Tomar bebidas frías con hielo o inhalar humo en exceso, la exposición al frío por distintos motivos o al aire seco del aire acondicionado, o el sobreesfuerzo de hablar en público durante horas son situaciones cotidianas que hacen que se irrite la garganta y se pierda la voz.

El objetivo principal de la dietoterapia en la afonía, la ronquera y la irritación de garganta es la selección de alimentos que reúnan propiedades antiinflamatorias, antisépticas y mucilaginosas. El resultado es un alivio del malestar y una mejoría más temprana.

  • Efecto antiinflamatorio. Hay alimentos y plantas que, por su particular composición nutritiva (vitamina A, ácidos grasos omega-3, antocianinas…), reducen los procesos inflamatorios, como el que cursa durante una afonía o ronquera. A partir de los ácidos grasos omega-3, presentes en los pescados azules (DHA) y en las nueces (alfa-linolénico), se forman prostaglandinas de acción antiinflamatoria. Por ello, el consumo de estos alimentos, con cocciones suaves y blandas -en el caso de las nueces, trituradas o bien masticadas para que no empeoren la situación-, resulta interesante en caso de irritación de garganta. Las hortalizas y frutas de color naranja, como la zanahoria, la calabaza, mandarinas y naranjas, son ricas en beta-caroteno que el organismo transforma en vitamina A. Ésta favorece la nutrición y la regeneración de las mucosas, mientras que, como antioxidante, se suma a la vitamina C (frutas tropicales, cítricos, kiwi) y a las antocianinas (frutas de colores rojos oscuros y granates como cerezas, ciruelas, uvas) en la nutrición y refuerzo del sistema inmunitario.
  • Poder antiséptico. Los alimentos que tienen cualidad demostrada para eliminar los gérmenes causantes de la infección y la irritación son la cebolla y los ajos. Ambos destacan por su acción antibacteriana, a la que se añade una cualidad expectorante y mucolítica. Ambos contienen compuestos azufrados, que aportan un olor y un sabor marcado, y son responsables de que su consumo facilite la eliminación de la mucosidad.
  • Propiedades mucilaginosas, suavizantes y regeneradoras de la zona irritada. Los mucílagos, un tipo de fibra soluble que tienen algunas verduras, también destacan por su acción emoliente (suavizante) y reparadora de las mucosas. Las semillas de lino son muy ricas en mucílagos, las sustancias que dan la textura gelatinosa y resbaladiza cuando están horas en remojo. Entre las verduras, destacan la borraja, el calabacín, la okra, el apio y las judías verdes. La ingesta de éstas cocidas, sus cremas y sus caldos resulta beneficiosa.

Fitoterapia: plantas calmantes

El jengibre, el llantén mayor, la malva, el malvavisco, la agrimonia y el tusílago son útiles por su acción antiinflamatoria y antibacteriana

La fitoterapia para esta irritación de garganta debe tener los mismos propósitos que la dietoterapia: utilizar plantas antiinflamatorias y antibacterianas e, incluso, con poder antitusígeno, para la tos seca e irritante que degeneraría en ronquera y afonía o las agravaría. Las plantas más empleadas con este fin son varias. Cada una tiene funciones específicas, como el jengibre, el llantén mayor, la malva, el malvavisco, la agrimonia y el tusílago; este último es muy útil para calmar la tos seca.

El jengibre, además de sus cualidades como planta digestiva, destaca por su poder antiséptico y expectorante. Este rizoma tiene un sabor característico de picor intenso que se atribuye a la presencia de una sustancia oleosa llamada gingerol. Una infusión caliente de jengibre estimula la sudoración y ayuda a eliminar mucosidades y toxinas. Se puede hacer a partir de jengibre deshidratado, que se deja cocer en agua a fuego medio unos 3 ó 4 minutos, o fresco, si se añade una cucharada de jugo o ralladura de jengibre fresco en un vaso de agua templada.

Es un remedio eficaz para resolver enfriamientos y afecciones respiratorias, así como irritaciones de garganta y tos, antes de que deriven en pérdida de voz. El exceso de jengibre puede afectar a la coagulación sanguínea, por lo que el consumo ha de ser prudente en caso de tomar anticoagulantes.

La malva y el malvavisco (ambas de la misma familia), el llantén o el aloe vera son plantas ricas en mucílagos, por lo que su consumo suaviza las mucosas y reduce la inflamación. Se pueden tomar en infusión o hacer gárgaras con ellas.

REMEDIOS SIN CONTRAINDICACIONES

- Imagen: Zsuzsanna Kilian -

En todos los hogares se ponen en práctica remedios caseros para aliviar la irritación de garganta y recuperarse cuanto antes. Se conoce desde la antigüedad el uso de algunas plantas para el tratamiento natural de la afonía, aunque no se sepan a ciencia cierta cuáles son los componentes efectivos ni su mecanismo de acción. La ventaja de estos remedios caseros es que no tienen efectos secundarios ni contraindicaciones, por lo que conviene probarlos y comprobar si funcionan, antes de recurrir a medicamentos.

Es posible tomar varias veces al día un vaso de agua templada con limón y miel. La miel, si es natural y no está procesada (se reconoce porque está espesa a temperatura ambiente), ejerce una acción antiséptica y suavizante de las mucosas de las vías respiratorias. El ácido cítrico del limón potencia la acción de la vitamina C y tiene un efecto antiséptico y antibacteriano. De igual modo, las gárgaras con agua y sal o con zumo de limón y sal, alivian y mejoran la irritación de garganta.

Un remedio muy efectivo para calmar la tos es inhalar esencia de cebolla. Para ello, se coloca un plato con trozos de cebolla cruda en la habitación (un buen momento es durante la noche) y, a medida que pasan las horas, el lugar se impregna de su esencia. También se deben evitar bebidas muy frías o muy calientes, ya que los cambios bruscos de temperatura irritan la garganta sensible y empeoran el malestar.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE
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Vahos e inhalaciones

Febrero 27th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista En Buenas Manos  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Vahos e inhalaciones

Los vahos o inhalaciones son un antiquísimo remedio natural para descongestionar nuestras vías respiratorias y ayudarnos a respirar “a pleno pulmón”.

¿Qué son los vahos o inhalaciones?

Los vahos o inhalaciones son un método de curación en el que el paciente respira vapor de agua. Normalmente para aumentar su efecto terapéutico se le suele añadir aceites esenciales o alguna planta medicinal.

Como se hacen los vahos o inhalaciones

Tradicionalmente la gente pone agua a hervir. Una vez han pasado unos primeros instantes y ya no haya riesgo de quemarnos añadimos dos o tres gotas de algún aceite esencial (el de Eucalipto suele ser el más habitual). Nos cubrimos la cabeza y la olla o cazuela con una toalla (nunca nada de plástico) para inhalar estos vapores. Esto se hace durante unos minutos.

Muchas personas para evitar quemarse con la propia cacerola vierten el agua hirviendo en la pila del baño (donde nos lavamos las manos) y allí hacen los vahos o inhalaciones.
Respiraremos por la boca y por la nariz ya que así limpiaremos la nariz, los senos nasales, la garganta y los bronquios.

¿Que aceites esenciales son los más adecuados?

Los aceites esenciales más utilizados para los vahos o inhalaciones son los de Eucalipto, Menta y Pino. Siempre hemos de tener en cuenta que sean aceites esenciales de la máxima calidad ya que muchos aceites o esencias son artificiales y solo valen como perfumes. Preguntad en vuestro herbolario o farmacia. Allí os recomendarán el fabricante así como la dosis ya que algunos son más concentrados que otros.

También se puede hacer hervir el agua con plantas medicinales como las hojas y bayas del Eucalipto, el Tomillo, la Manzanilla y la Menta. El efecto es más suave que con los aceites esenciales y se utiliza en niños, embarazadas y asmáticos leves.

Beneficios o indicaciones más habituales

Normalmente la gente se prepara los vahos o inhalaciones cuando se siente muy congestionada y necesita eliminar esa mucosidad o flema.

Así pues en caso de resfriados, bronquitis, tos, sinusitis y sequedad respiratoria notaremos un gran alivio ya que se rehidratan las vías respiratorias y las mucosidades se eliminan más rápidamente. Es un modo de prevenir que la mucosidad no se acumule y se acabe infectando.

Clases o tipos de vahos o inhalaciones

Hay dos tipos de inhalaciones: secas y húmedas.

  • En las inhalaciones secas pondremos unas gotas de aceites esenciales en un pañuelo o trapo y los respiraremos acercando la boca y la nariz. Es muy práctico dejar un pañuelito con esencias cerca de la mesita de noche cuando vamos a dormir.
  • Los vahos o inhalaciones húmedas son las que se realizan con el vapor de agua.

Precauciones a tener en cuenta

  • Si hacemos los vahos o inhalaciones en una cazuela u olla hemos de tener en cuenta que nos podemos quemar si la tocamos.
  • Los asmáticos nunca deben de poner esencia de Eucalipto. De hecho sólo con el agua ya mejorarán y no corremos ningún riesgo de que se les cierren aún más los bronquios.
  • Por último decir que siempre hemos de esperar unos minutos, tras verter el agua hirviendo, a fin de no quemarnos con ese vapor tan intenso.

En general las embarazadas, asmáticos y bebés no deberían de hacer los vahos sin consultar a su médico o especialista.

Josep Vicent Arnau
Naturópata y Acupuntor
Colaborador de enbuenasmanos.com

www.enbuenasmanos.com

Control en Navidad

Diciembre 24th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Controlar el potasio en Navidad

Además de los niveles de este mineral, las personas con enfermedad renal crónica deben cuidar la ingesta de líquidos

En ocasiones, la Navidad no es blanca pero sí dulce. Turrones, mazapanes, polvorones, chocolates y barquillos hacen las delicias de cualquier persona durante estas fechas. Sin embargo, su elevado contenido en hidratos de carbono que se traducen en calorías y el excesivo potasio obligan a controlar su ingesta. Los nefrólogos invitan a velar por la salud de los riñones, en especial, durante las fiestas.

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- Imagen: Adam Baker -

Para los pacientes con enfermedad renal, el potasio tiene el mismo significado que el azúcar para los diabéticos. Al igual que el sodio y el fósforo, los niveles sanguíneos de potasio deben controlarse a partir de los alimentos ingeridos. Cuando aumenta su concentración en sangre, los pacientes sienten un hormigueo peculiar que avisa de que se han pasado con la cantidad. No es cuestión de comer menos, sino de comer mejor. No es difícil: para disminuir la concentración de potasio en la fruta basta con lavarla, trocearla y, mejor aún, hervirla en agua fría; para disminuir la concentración de potasio en la verdura, ésta debe trocearse, dejar en remojo y someterla a dos hervores lentos en agua fría. Las legumbres y los frutos secos conviene evitarlos.

En Navidad, las personas con enfermedad renal crónica deben vigilar la ingesta abundante de líquidos, que acompañan a las copiosas comidas, para evitar situaciones de sobrecarga de volumen que pueden provocar dificultad respiratoria e insuficiencia cardiaca congestiva. “Es necesario cambiar ciertos hábitos de vida para conseguir los objetivos marcados por los nefrólogos, controlar los factores de riesgo cardiovasculares en los pacientes renales, llevar una dieta saludable y practicar, pese al frío, ejercicio físico con asiduidad”, explica Rosa Sánchez Hernández, nefróloga del Hospital General de Segovia.

Por más que las fiestas y las temperaturas inviten a la reclusión y al tránsito sedentario de una casa a otra, es necesario pasear, caminar o ir en bicicleta “mientras se disfruta del ambiente navideño, de la sobriedad del campo en invierno o del júbilo que la nieve proporciona”.

Excesos arriesgados

Las frutas y las verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor

Si comer en exceso no es bueno para nadie, menos aún para los enfermos renales y para la población de riesgo: personas hipertensas, obesas, con niveles de ácido úrico elevado (hiperuricemia) o diabéticas mal controladas. No obstante, Sánchez Hernández invita a todo el mundo a disfrutar de la Navidad sin inseguridad: “Muchos enfermos temen enfrentarse a las comidas de estos días por el miedo a no seguir las pautas o por malas experiencias de otros años”.

Los propios profesionales sanitarios pueden conseguir que los pacientes disfruten con normalidad si les enseñan unas normas básicas para la dieta navideña, les transmiten garantías de seguridad y les infunden esperanza “para que su situación clínica mejore”. Para Sánchez Hernández, no hay que privarse, sino comer bien: saber qué se come, vigilar los alimentos ricos en potasio y no abusar ni de la sal ni de los líquidos.

Tratamiento sin vacaciones

Otro aspecto destacable es el cumplimiento terapéutico durante las vacaciones, ya que es imprescindible que los pacientes renales no olviden en ningún caso la medicación que toman cada día. Comer o cenar en exceso marisco, bebidas alcohólicas y demasiada sal puede causar episodios de artritis, crisis hipertensivas o gota en los enfermos renales, que de forma habitual ya tienen el ácido úrico elevado y padecen hipertensión arterial. Según la especialista del Hospital General de Segovia, la solución pasa por una información puntual a los pacientes y un control adecuado por parte de estos.

El paciente que no está implicado con su enfermedad es, en general, quien no actúa así y no respeta los consejos dietéticos. En su caso, es posible recurrir a fármacos que disminuyan el potasio y el fósforo; o intensificar las dosis de hemodiálisis cuando sea oportuno. La ingestión de los pacientes en diálisis es, en su mayoría, muy discreta, ya que pierden el apetito y llegan a sufrir malnutrición. En Navidad, en cambio, los platos sabrosos y manjares suculentos estimulan el hambre de estos enfermos, así como el hecho de poder comer en compañía de los seres queridos.

Cómo sustituirlo

Un paciente con enfermedad renal crónica no debe tomar más de dos gramos al día de potasio. Basta con sustituir la cantidad que tiene una fruta por un corte “discreto” de mazapán y otro de turrón. Incluso, es posible ingerir las uvas de Nochevieja y un trozo de roscón de Reyes. Si se hace así, hay que evitar los frutos secos, dátiles, pasas, castañas u orejones.

En cuanto al trasplantado renal, a menudo es un paciente con mejor condición clínica y muy cuidadoso con los alimentos que toma. A pesar de todo, algunos pacientes trasplantados que también tienen hipercolesterolemia, hipertensión arterial o insuficiencia renal residual, deben seguir los mismos cuidados y pautas que un paciente renal no trasplantado.

FUNCIONES DEL POTASIO

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- Imagen: Eyup Salman -

Las sales minerales de potasio (K de “kalium”) son indispensables para el equilibrio iónico celular. Están implicadas en funciones tales como las contracciones musculares y las transmisiones nerviosas. El potasio regula la presión intracelular y contrarresta las afecciones debidas a un exceso de sodio. Una ingesta de potasio insuficiente (hipocalemia o hipopotasemia) provoca debilidad y fatiga, deshidratación, diarreas, calambres, dolor muscular o estreñimiento.

Un consumo desmesurado (hipercalemia o hiperpotasemia) puede originar, por el contrario, arritmias cardiacas y otras complicaciones cardiovasculares. Las frutas y verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor. En el extremo contrario, tienen muy poco o nada de potasio productos como la leche, el yogurt, el pepino, los frijoles, las semillas de papaya o las moras azules. Las personas que realicen una elevada actividad física requieren ingerir potasio con regularidad, ya que se pierde mucho con la sudoración y su déficit puede causar la aparición de calambres.

Autor: Por JORDI MONTANER

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