Archivos para Febrero, 2010

Vahos e inhalaciones

Febrero 27th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista En Buenas Manos  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Vahos e inhalaciones

Los vahos o inhalaciones son un antiquísimo remedio natural para descongestionar nuestras vías respiratorias y ayudarnos a respirar “a pleno pulmón”.

¿Qué son los vahos o inhalaciones?

Los vahos o inhalaciones son un método de curación en el que el paciente respira vapor de agua. Normalmente para aumentar su efecto terapéutico se le suele añadir aceites esenciales o alguna planta medicinal.

Como se hacen los vahos o inhalaciones

Tradicionalmente la gente pone agua a hervir. Una vez han pasado unos primeros instantes y ya no haya riesgo de quemarnos añadimos dos o tres gotas de algún aceite esencial (el de Eucalipto suele ser el más habitual). Nos cubrimos la cabeza y la olla o cazuela con una toalla (nunca nada de plástico) para inhalar estos vapores. Esto se hace durante unos minutos.

Muchas personas para evitar quemarse con la propia cacerola vierten el agua hirviendo en la pila del baño (donde nos lavamos las manos) y allí hacen los vahos o inhalaciones.
Respiraremos por la boca y por la nariz ya que así limpiaremos la nariz, los senos nasales, la garganta y los bronquios.

¿Que aceites esenciales son los más adecuados?

Los aceites esenciales más utilizados para los vahos o inhalaciones son los de Eucalipto, Menta y Pino. Siempre hemos de tener en cuenta que sean aceites esenciales de la máxima calidad ya que muchos aceites o esencias son artificiales y solo valen como perfumes. Preguntad en vuestro herbolario o farmacia. Allí os recomendarán el fabricante así como la dosis ya que algunos son más concentrados que otros.

También se puede hacer hervir el agua con plantas medicinales como las hojas y bayas del Eucalipto, el Tomillo, la Manzanilla y la Menta. El efecto es más suave que con los aceites esenciales y se utiliza en niños, embarazadas y asmáticos leves.

Beneficios o indicaciones más habituales

Normalmente la gente se prepara los vahos o inhalaciones cuando se siente muy congestionada y necesita eliminar esa mucosidad o flema.

Así pues en caso de resfriados, bronquitis, tos, sinusitis y sequedad respiratoria notaremos un gran alivio ya que se rehidratan las vías respiratorias y las mucosidades se eliminan más rápidamente. Es un modo de prevenir que la mucosidad no se acumule y se acabe infectando.

Clases o tipos de vahos o inhalaciones

Hay dos tipos de inhalaciones: secas y húmedas.

  • En las inhalaciones secas pondremos unas gotas de aceites esenciales en un pañuelo o trapo y los respiraremos acercando la boca y la nariz. Es muy práctico dejar un pañuelito con esencias cerca de la mesita de noche cuando vamos a dormir.
  • Los vahos o inhalaciones húmedas son las que se realizan con el vapor de agua.

Precauciones a tener en cuenta

  • Si hacemos los vahos o inhalaciones en una cazuela u olla hemos de tener en cuenta que nos podemos quemar si la tocamos.
  • Los asmáticos nunca deben de poner esencia de Eucalipto. De hecho sólo con el agua ya mejorarán y no corremos ningún riesgo de que se les cierren aún más los bronquios.
  • Por último decir que siempre hemos de esperar unos minutos, tras verter el agua hirviendo, a fin de no quemarnos con ese vapor tan intenso.

En general las embarazadas, asmáticos y bebés no deberían de hacer los vahos sin consultar a su médico o especialista.

Josep Vicent Arnau
Naturópata y Acupuntor
Colaborador de enbuenasmanos.com

www.enbuenasmanos.com

Alimentos integrales

Febrero 27th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Alimentos integrales para niños y adolescentes

Aumentar su consumo requiere usarlos en los lugares donde comen con frecuencia, como escuelas o el propio hogar

Un mayor consumo de alimentos integrales ayuda en la prevención de enfermedades crónicas y en la estabilización del peso debido, en parte, al control de la saciedad y del apetito. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), mediante la imagen gráfica de la Pirámide de la Alimentación Saludable, da preferencia a los alimentos integrales entre la población infantil, si bien este consejo no se refleja en los hábitos de consumo de niños y adolescentes.

Mucho por mejorar


- Imagen: Javier Lastras -

Los resultados de la mayor encuesta de consumo y práticas dietéticas, “Hábitos alimentarios en la población juvenil española. Estudio Enkid (1998-2000)”, revelan que menos de la mitad de los niños y jóvenes españoles de entre 4 y 24 años tiene un buen nivel de alimentación. En el resto de la muestra se reflejan carencias o hábitos alimentarios inadecuados. Entre los datos más relevantes cabe citar que tan sólo una cuarta parte de la población infantil y juvenil toma fruta o zumos y el 80% consume más cantidad de grasa de lo aconsejado. Gustan de productos como la bollería y los snacks industriales, las comidas rápidas y las frituras.

Todavía son muchos los niños y jóvenes, además de numerosos adultos, que optan por los alimentos refinados. El consumo de las versiones integrales les resulta anecdótico. Los adolescentes y jóvenes son grupos de población diana sobre los que se puede y se debe incidir para fomentar unos hábitos alimentarios saludables, dada su preocupación por la relación entre alimentación, aspecto físico, bienestar mental y salud en general.

El consumo de alimentos integrales entre niños y adolescentes es anecdótico

En un análisis realizado entre una muestra de adolescentes en Estados Unidos, se comprobó que tan sólo el 5% de los menús del comedor escolar daban la posibilidad de comer pan integral. Se estudió la oferta de este pan por ser un alimento de consumo diario y repetido. En la última revisión de menús escolares realizada por CONSUMER EROSKI en 2008 sucedía algo similar: sólo los menús semanales de tres colegios, de los 211 analizados, contemplaban la posibilidad de escoger pan integral. Más anecdótica fue la oferta de platos de arroz y de pasta integrales en los menús infantiles.

En el estudio americano, publicado este mes de febrero en ‘Journal of American Dietetic Association’ (JADA), además de conocer la frecuencia de consumo de estos alimentos entre adolescentes y adultos jóvenes, se trataron de identificar los factores socio-ambientales, personales y de comportamiento que se correlacionan con un mayor consumo de granos integrales en este sector de población. En el cuestionario se recogían preguntas acerca de la costumbre de comer alimentos integrales en familia o con amigos, si había pan integral en casa o si se estaba seguro de que pudiera cambiar y comer al menos tres porciones diarias de granos enteros (pan, galletas y cereales de desayuno). Se evaluó también el gusto por el pan integral (y los granos enteros) con cuatro respuestas que evaluaban los comentarios desde “muy en desacuerdo” a “muy de acuerdo”, así como sobre la percepción que se tiene de los alimentos integrales en relación con la salud.

Los resultados del estudio sugieren que las intervenciones hacia una alimentación más integral deben abordar la disponibilidad de estos productos en los lugares donde los niños y jóvenes acostumbran a comer, como escuelas, hogares o restaurantes. Se ha comprobado que, tanto en los restaurantes y establecimientos de hostelería, como en el ámbito doméstico, no se tiene costumbre de cocinar con productos integrales, sino refinados, una primera deficiencia que se debe tratar.

Camino progresivo hacia lo integral

El niño pequeño que comienza a comer alimentos sólidos es receptivo a estos, sus sabores, olores y texturas. Es el momento adecuado para ofrecerle desde el principio alimentos integrales; desde el pan (se puede comenzar por el pan de molde) hasta el arroz integral. Si el objetivo es mejorar los hábitos, el cambio hacia lo integral ha de ser progresivo para que se mantenga en el tiempo, ya que el niño está acostumbrado a otros sabores y enseguida notará la diferencia, que puede ser la razón de su rechazo.

Los cambios deben ser sutiles pero constantes para que el niño se acostumbre poco a poco a una alimentación más saludable.

  • En los desayunos. El inicio puede ser la elaboración de repostería y masas caseras con harina integral, como el bizcocho. Otra opción consiste en mezclar, a partes iguales, harina refinada e integral. Esta última servirá para la elaboración de otros productos artesanos, como galletas o magdalenas. Un desayuno energético mediante arroz integral con leche y canela puede convertirse en el deseado por los más pequeños si les gusta el sabor dulce. En esta primera ingesta del día, el cambio también pasa por sustituir los cereales más azucarados por otros completos, tipo muesli, con granos enteros de arroz hinchado o de avena. Se puede comenzar por mezclar una cucharada de estos nuevos con los cereales de siempre y aumentar de manera gradual la cantidad.
  • Los almuerzos y meriendas. El pan de molde integral o el pan normal integral es una opción acertada para la preparación de los sándwiches o bocadillos de los más pequeños. Según el último análisis comparativo realizado por CONSUMER EROSKI en noviembre de 2009, los panes de molde integrales son más saludables que los blancos. Tienen más del doble de fibra, menos grasa saturada y son menos calóricos.
  • Las comidas y las cenas. Los cereales integrales (arroz, mijo) y sus productos derivados, como las pastas (espaguetis, macarrones o cuscús, entre otros), el pan integral o las masas para pizza pasan a formar parte de la dieta uno a uno y de forma paulatina para que el niño se acostumbre a su sabor y textura, sin que sufra los inconvenientes de un consumo excesivo de fibra. Cualquier receta de pasta o de arroz se puede elaborar con las versiones integrales de estos alimentos, con la salvedad de que les cuesta más tiempo cocerse.

La AESAN, en su guía “Una alimentación sana para todos” anima a que se elijan alimentos integrales y se integren en los menús infantiles semanales.

MÁS INTEGRAL, MÁS FIBRA

La cantidad en gramos de fibra que necesita consumir un niño a diario se calcula con una fórmula sencilla: a su edad se le suma 5. El incremento de la fibra en la dieta debe hacerse de manera gradual, ya que el exceso puede provocar flatulencia, distensión y dolor abdominal, además de heces blandas e incluso diarrea. La fibra dietética se encuentra en exclusiva en los alimentos de origen vegetal: cereales integrales y derivados (pan, pasta, galletas, bizcochos…), frutas (la fibra abunda en su piel), verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos y frutas desecadas. Esta particularidad hace que se puedan considerar alimentos laxantes, cuyo consumo es un remedio seguro para prevenir el estreñimiento.

No es difícil alcanzar los requerimientos diarios de fibra. En el caso de un niño de diez años, los 100 gramos de pan integral que se puede comer a diario entre el bocadillo del almuerzo o la merienda, y los trozos de pan de la comida y de la cena, suponen un aporte de unos siete gramos de fibra, la mitad de la cantidad que necesita en todo el día. Los alimentos integrales, por su riqueza en fibra, redundan en importantes beneficios en el organismo:

  • Ayudan a prevenir el estreñimiento en los niños ya que aumenta el bolo fecal y acelera el movimiento intestinal. Tan importante como aumentar la cantidad de fibra es tomar suficiente agua para evitar que se aglutine en el intestino y forme una masa seca y dura que agrave más el estreñimiento.
  • Sacia más y ayuda al niño a controlar su apetito. Ésta es una importante medida preventiva frente a la obesidad infantil, un problema creciente en este sector de población. Los hidratos de carbono que contienen los alimentos integrales, como el pan, el arroz, la pasta o las legumbres, se absorben de forma lenta, por acción de la fibra. El niño recibe la glucosa -la energía- de forma gradual y este efecto le ayuda a calmar su apetito durante más horas.
  • Ayuda a reducir los niveles de colesterol que, aunque es un trastorno propio de las personas adultas, cada vez son más los niños que lo tienen elevado. Éste se relaciona con el desarrollo de trastornos cardiacos.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

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Alimentos contaminados o alterados

Febrero 14th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Diferencias entre alimentos contaminados y alterados

El aspecto y las propiedades sensoriales no son parámetros fiables para medir la seguridad de un alimento ya que éste puede estar contaminado pero no alterado

Desde siempre, el ser humano ha confiado en sus capacidades sensoriales para seleccionar los alimentos que podía consumir. El aspecto, el olor o el sabor eran indicativos del momento en el que un producto se podía ingerir. Sin embargo, la experiencia y las investigaciones posteriores han demostrado que los alimentos pueden engañar. Determinados sabores, como el amargo intenso, se han asociado a productos inadecuados o venenosos. Los investigadores de la biología evolutiva han sugerido que muchas culturas rechazan este sabor porque el mecanismo de defensa muestra la necesidad de sobrevivir y, para ello, hay que evitar los envenenamientos. Pero el hecho de que la mayoría de los venenos tengan un sabor amargo no implica que este tipo de alimentos sean venenosos.


- Imagen: NLM -

Si un alimento huele, tiene mal sabor o un aspecto deteriorado respecto al patrón correcto que se tiene de él, es motivo de repulsa. Un producto alterado se rechaza, en general, de la misma manera que se acepta otro con olor y aspecto agradables. Sin embargo, los sentidos pueden traicionar. Si no fuera así, los casos de toxiinfecciones alimentarias serían poco comunes y exclusivos de personas con alteraciones sensoriales que les impedirían apreciar la naturaleza contaminada del alimento que están a punto de ingerir.

Infección silenciosa

En el caso de la contaminación microbiológica, los microbios (patógenos) causantes de enfermedades no suelen alterar el alimento. Son capaces de multiplicarse hasta alcanzar dosis altas de infección o desarrollar niveles elevados de toxinas sin provocar cambios relevantes de olor, sabor o apariencia. Esta capacidad les confiere una gran ventaja para atacar organismos superiores y les otorga una oportunidad para introducirse a través de los alimentos de una manera discreta. No sería una estrategia adecuada anunciar su presencia en un alimento alterado o con mal olor, sabor o aspecto, ya que se rechazaría.

Un alimento de apariencia normal puede transmitir una enfermedad si se han dado las circunstancias propicias

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que un alimento que ha desarrollado microorganismos que provocan cambios en su aspecto, olor o sabor a causa de una contaminación inicial, seguida de unas condiciones de conservación inadecuadas o deficiencias en su manipulación, tiene más probabilidades de haber sufrido una proliferación microbiana paralela transmisora de enfermedades y viceversa. Ambas condiciones de alteración y contaminación patógena pueden darse de forma simultánea.

Con un producto alterado la precaución debe ser mayor porque pone de manifiesto un potencial peligro y, por tanto, la capacidad de transmitir una enfermedad de origen alimentario, aunque la ventaja es que antes ya se ha rechazado su consumo. Pero un alimento no alterado y de apariencia normal también puede transmitir la enfermedad si se dan las circunstancias propicias, una consideración que indica que sólo el aspecto, la textura, el olor o el sabor no son fiables por completo. La seguridad no debe improvisarse, sino que es el resultado de un proceso adecuado basado en la prevención de peligros alimentarios.

Afirmaciones que indiquen que una persona “se intoxicó por el consumo de alimentos en mal estado” pueden prestarse a confusión porque se relaciona a los alimentos con un aspecto deteriorado. Lo mismo ocurre con expresiones del tipo “este alimento es comestible porque huele (o sabe) bien”, sin tener en cuenta si se ha sometido a prácticas de riesgo como periodos de conservación demasiado largos en condiciones inadecuadas o recongelaciones sucesivas que hayan propiciado el desarrollo de microorganismos patógenos.

En el caso de la contaminación química, la relación no está tan bien definida, de manera que, en función del producto químico contaminante y de sus propiedades, éstas alterarán o no el alimento y modificarán o mantendrán sus características sensoriales (cambios de color, olor o sabor, entre otros). En este caso, se pone sobre aviso de que está contaminado.

Un alimento infectado, sobre todo si es por microorganismos patógenos generadores de enfermedades, no aparentará alteración alguna y, por tanto, su consumo no se rechazará. De ahí la importancia de los planes de prevención en seguridad alimentaria. Sólo un alimento en el que se certifique la salubridad desde su obtención hasta su consumo, en todos los eslabones de la cadena de producción -incluida la manipulación-, tiene garantías de inocuidad.

Definiciones y situaciones posibles

  • Alimento alterado. Ha sufrido, por causas no provocadas, variaciones en sus características organolépticas (olor, sabor, textura…), composición química o valor nutritivo. Su aptitud para la alimentación es nula, aunque se mantenga inocuo. Un alimento perecedero se altera de forma fácil y rápida y, por tanto, necesita medios de conservación adecuados.
  • Alimento contaminado. Contiene microorganismos como bacterias o virus u otros organismos como parásitos, así como sustancias químicas o radiactivas e incluso objetos extraños de forma accidental, susceptibles de producir o transmitir enfermedades.
  • Alimento nocivo. Aunque se use con prudencia, tiene un efecto negativo para la salud del consumidor, bien en el momento del consumo o tras su ingesta repetida. Esto se debe a que su contenido en sustancias tóxicas, propias (naturales) o extrañas (contaminantes), o la presencia de organismos o microorganismos patógenos en los alimentos es superior a los límites permitidos considerados seguros y aptos para el consumo. Algunos alimentos no son nocivos para el consumidor medio, pero pueden tener efectos perjudiciales para sectores concretos, como celíacos o diabéticos.
  • Alimento adulterado. Se ha añadido o quitado de forma premeditada alguna sustancia con fines fraudulentos y se ha modificado para que varíe su composición, peso o volumen, o para encubrir algún defecto.

Es posible que un alimento alterado no esté contaminado y no sea nocivo, como una galleta enranciada cuya grasa se ha alterado por oxidación al almacenarse al aire, pero su consumo no supone un riesgo para la salud. En ocasiones, se buscan los cambios de forma deliberada y no se considera alteración sino transformación alimentaria, como cuando se fermenta la leche para obtener yogur. Un alimento contaminado no tiene por qué estar alterado. Esto sucede en el caso de una mayonesa con salmonella, que tendrá un aspecto, olor y sabor considerados normales.

Un alimento natural no contaminado puede ser nocivo, como una seta tóxica, y uno adulterado puede no resultar tóxico, como la leche a la que se le ha añadido agua. Pero sí puede serlo en el caso de la adulteración de leches infantiles con melamina que, en realidad, no se considera una contaminación ya que no se realiza de forma accidental sino premeditada.

CONTAMINANTES Y ALTERANTES

No todos los microorganismos que contienen los alimentos tienen la misma importancia sanitaria. Unos se denominan alterantes, responsables del deterioro y cambios en los caracteres sensoriales de los alimentos, mientras que un grupo reducido corresponde a los patógenos o causantes de infecciones e intoxicaciones alimentarias. En este caso, y a diferencia de los anteriores, los productos que los contienen no tienen, en general, signos de alteración. Su presencia es difícil de detectar, un aspecto que facilita su consumo ya que la contaminación no es evidente.

Autor: Por MAITE PELAYO

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Los zumos y la vitamina C

Febrero 8th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Calcular la cantidad de vitamina C en los zumos

Un nuevo método permite precisar el contenido de esta sustancia en los jugos cítricos

El zumo de naranja es fundamental en la dieta. Destaca por su excelente sabor y sus beneficios para el organismo. La llegada del frío coincide con el punto máximo de madurez de la fruta, cuyo principal protagonista es la vitamina C o ácido ascórbico, un antioxidante natural que se concentra en el fruto en cantidades elevadas. Un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) ha desarrollado una nueva técnica cromatográfica para determinar la cantidad real de ácido ascórbico en los jugos y en las bebidas refrescantes.

- Imagen: chamanit -

Las enzimas de numerosas plantas transforman la glucosa en vitamina C. Los cítricos son los frutos que concentran una mayor cantidad de esta sustancia. La naranja contiene 60 mg por cada 100 g, mientras que el melón apenas concentra 33 mg y la manzana, 8 mg. El ácido ascórbico actúa en el organismo como antioxidante natural y participa en importantes acciones bioquímicas. Es esencial para el desarrollo y mantenimiento de los órganos, evita el envejecimiento de la piel y facilita la absorción de otras vitaminas y minerales. Sus propiedades ayudan a mantener un estado óptimo de salud.

Precisión en el contenido

La técnica cromatográfica mide el contenido de vitamina C, sin descontar el aporte de la propia fruta

La técnica cromatográfica ha permitido comprobar que, en ocasiones, la cantidad de vitamina C que figura en las etiquetas no coincide con el valor real en el producto, sino que éste es más alto. “Algunas bebidas contienen niveles mucho más elevados que los especificados porque, tal y como muestran estudios anteriores, en la etiqueta sólo aparece la cantidad de ácido ascórbico añadido, sin tener en cuenta el contenido natural de vitamina C de la fruta”, admite Ana Rodríguez Bernaldo de Quirós, responsable del estudio. Tras este nuevo hallazgo, se medirá de una manera más precisa la cantidad de vitamina C, sin descontar la aportada por la propia fruta.

Este método detecta hasta 0,01 mg de vitamina por litro de solución. Es rápido y sencillo, ya que los análisis se realizan en menos de seis minutos. Los expertos han analizado la variación de su contenido, tanto en los zumos de naranja como en las bebidas refrescantes, durante su almacenamiento. Según la investigación, de acuerdo con aspectos como la temperatura y la humedad, durante los primeros seis días los zumos sólo pierden un 8% de ácido ascórbico.

Del fruto al líquido

La elaboración del zumo de naranja se inicia con la recolecta de los frutos. La cosecha se recoge cuando alcanzan el índice de madurez y están en un momento de óptima calidad. Se limpian los restos de polvo y de pesticidas, junto con las hojas y la tierra; se seleccionan para prescindir de las frutas que están en mal estado y se clasifican para organizarlas por tamaños. En la extracción del zumo se utilizan varios sistemas. El primero consiste en el uso de exprimidores, que cortan el fruto por la mitad y presionan la pieza en un cono que gira a gran velocidad; el segundo funciona a partir de una cánula que prensa el fruto para obtener el zumo.

Tras este proceso deben eliminarse los restos de corteza y el contenido de la pulpa mediante una centrifugadora. El zumo se somete a pasteurización, un tratamiento térmico en el que la fruta se expone a 110ºC durante tres o cuatro segundos. La finalidad de esta operación es la inactivación de las enzimas para evitar la pérdida de la turbiedad del zumo. Este aspecto influye en la calidad y en la eliminación de los microorganismos. Una vez obtenido el zumo, éste puede destinarse a la elaboración de jugos concentrados o al consumo natural. En el primer caso, los métodos más comunes son la ósmosis inversa, la técnica de filtración y la evaporación del agua del alimento, la más utilizada en las industrias.

¿ENTERAS O EN JUGO?


- Imagen: Paul Bodea -

El consumo de naranjas es una garantía de seguridad frente a los agentes externos que pueden atacar al organismo, ya que asegura una mayor resistencia a los patógenos cuando llega el frío. Pueden tomarse las piezas enteras o en zumo, exprimido al momento o envasado. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) insta a las administraciones a incluir el consumo diario de zumo natural de mandarinas y naranjas en la campaña oficial para prevenir la gripe A.

Enteras o en jugo, ambas frutas son buenas. Al consumir una pieza de naranja se aprovechan todas sus vitaminas y el poder saciante alivia el apetito. No obstante, el aporte de los zumos concentrados es similar y son útiles para “engañar” al estómago gracias al contenido en fibra.

¿Qué dicen las estadísticas? Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y de la Asociación Española de Fabricantes de Zumos, en los últimos años el consumo de jugo de fruta se ha incrementado de forma considerable y se ha situado, en la Unión Europea, en un promedio de 25,3 litros por habitante, un valor similar al de España. Los mayores consumidores son los alemanes, con una media de 40,3 litros, los finlandeses (32,2 litros) y los austríacos (28 litros). En el ámbito internacional, los estadounidenses son quienes beben más zumo, ya que sus costumbres implican una media de dos litros diarios al día.

Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

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Manzana contra patógenos

Febrero 8th, 2010

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski,  de la que se ha realizado la siguiente copia.

Barreras naturales de manzana contra patógenos

Una película comestible de esta fruta enriquecida con antimicrobianos podría proteger la carne roja y las aves de corral

Uno de los aspectos más destacados en las investigaciones actuales en el campo de la tecnología del envase, además de los activos, renovables e inteligentes, es el desarrollo de películas comestibles. Estas cubiertas envuelven un alimento para mejorar su apariencia, pero también son una barrera efectiva contra la transmisión de gases, vapores y otras sustancias. Constituyen una solución a problemas de migración de humedad, oxígeno, dióxido de carbono o aromas. En algunos casos, pueden utilizarse como transportadores de antimicrobianos, antioxidantes o saborizantes, como las pieles de manzana con antimicrobianos de origen vegetal, que protegen la carne roja y las aves de corral frente a bacterias como “E.coli” y “Listeria”.


- Imagen: Alaa Hamed -

La industria alimentaria se encuentra en continua búsqueda de productos naturales alternativos a los tradicionales antimicrobianos y conservantes sintéticos. Uno de los últimos hallazgos ha dado con dos nuevos antimicrobianos vegetales: el carvacrol (componente principal del aceite esencial de orégano) y el cinamaldehído (procedente de la canela). Ambos se han localizado en la película comestible de la manzana.

Pechuga de pollo y jamón cocido

Estas dos sustancias inactivan las bacterias patógenas tanto en pechuga de pollo como en jamón cocido contaminados con patógenos. Durante los experimentos, llevados a cabo en el Departamento de Veterinaria y Microbiología de la Universidad de Arizona (Estados Unidos), se han inoculado cultivos de “E.coli” en la superficie de las pechugas de pollo deshuesadas sin piel y de “Listeria monocytogenes”, en el jamón cocido. Los productos inoculados se envolvieron con las películas de manzana con antimicrobianos cinamaldehído o carvacrol en tres concentraciones diferentes: 0,5%, 1,5% y 3%. Tras incubarse a dos temperaturas distintas (23ºC y 4°C) durante 72 horas, el análisis detectó bacterias patógenas.

Los agentes antimicrobianos en películas comestibles sirven de barrera contra patógenos en productos cárnicos

Las pechugas de pollo incubadas a 23°C y envueltas con película que contenía un 3% de antimicrobianos mostraron la mayor reducción de los patógenos “Salmonella enterica” y “E. coli O157: H7″. La carne con películas de menor concentración (1,5% y 0,5%) reveló también reducciones significativas, pero inferiores a la anterior. Al bajar la temperatura de incubación, la actividad antimicrobiana del carvacrol es mayor que la del cinamaldehído.

La industria alimentaria y los consumidores podrían utilizar estos envoltorios para controlar la contaminación de la superficie de los alimentos. Los agentes antimicrobianos en las películas comestibles podrían servir como barrera para los microorganismos contaminantes en un amplio rango de productos cárnicos y otros como el pescado. Estos hallazgos complementan y amplían estudios anteriores que identificaron la inactivación de patógenos mediante los mismos agentes.

La doble función del carvacrol

Las investigaciones en el campo de los envoltorios comestibles o envases enriquecidos con antimicrobianos vegetales no son una novedad. Estudios realizados con carvacrol en la Universidad de California demuestran que este compuesto no sólo confiere propiedades antibacterianas a las películas de manzana, sino que aumenta su estabilidad y conservación. Su adición disminuye el vapor de agua y la permeabilidad de las nuevas pieles, por lo que el carvacrol puede utilizarse con un doble fin en la industria alimentaria: conferir propiedades antimicrobianas y aumentar la acción como barrera de estos recubrimientos.

También el Departamento de Agricultura de EE.UU. ha colaborado en un estudio con un doble objetivo. Por una parte, evaluar las propiedades antimicrobianas de estos envoltorios contra “E.coli 0157:H7″ y analizar su estabilidad durante el almacenamiento. Por otra, estudiar las propiedades físicas, químicas y mecánicas de una serie de films comestibles a base de tomate y con contenidos de carvacrol. El puré de tomate caliente fue el ingrediente principal en todas las soluciones elaboradas para hacer las películas. A estos se añadió pectina para incrementar su resistencia. El carvacrol se incorporó al puré de tomate en concentraciones de 0%, 0,5%, 0,75%, 1% y 1.5%. Para examinar la eficacia se usaron platos de agar en los que se colocaron muestras de los films. No se constató ningún tipo de crecimiento microbiano en las porciones que contenían 0,75% y 1% de carvacrol.

Canela para conservar pan

Un grupo de investigadores de la Universidad de Zaragoza fue pionero en analizar otro compuesto muy prometedor, el cinamaldehído. Realizaron un estudio de envases de canela para conservar el pan blanco, en el que la proliferación de hongos provoca su deterioro y rechazo. La hipótesis se basaba en la acción de agentes activos procedentes del recubrimiento del alimento, que se liberan en la atmósfera del envase y proporcionan las condiciones adecuadas para evitar el crecimiento de microorganismos. Para llevar a cabo el experimento, se confeccionó el papel con capa doble y con el agente activo en una cara. Se utilizó una fórmula de parafina que incluía una cantidad suficiente de aceite esencial de canela como agente activo.

El objetivo del estudio era probar que, al incorporar cinamaldehído a la cera sólida de parafina, la actividad antifúngica de esta mezcla resultaba bastante eficiente como capa protectora en el envasado del pan blanco para inhibir su deterioro. Los resultados mostraron que el 6% del aceite esencial de la capa inhibía de forma completa el crecimiento de hongos.

ANTIBACTERIANOS DE ORIGEN VEGETAL

  • El orégano, cuyo aceite esencial es sobre todo carvacrol, es un potente antimicrobiano. Este aceite se utiliza en pienso de lechones recién destetados como sustituto de los antibióticos (prohibidos como promotores del crecimiento en animales de granja) para superar el estrés generado por el cambio de alimentación y evitar posibles complicaciones.
  • Miembros del Servicio de Investigación Agrícola de los Estados Unidos (ARS) han evaluado la actividad antimicrobiana de un macerado de vino, hojas de orégano, zumo de ajo y aceite de orégano contra “Bacillus cereus”, “Escherichia coli O157:H7″, “Listeria monocytogenes” y “Salmonella enterica”, que en una hora de maceración reduce su población a la mitad.
  • Un trabajo de investigación realizado en la Universidad de Maine, en colaboración con la Universidad Nacional Chiao Tung y la Universidad de Shanghai Ocean, sugiere que el concentrado de arándano puede utilizarse para disminuir los niveles de “E. coli” en carne picada.
  • Numerosos trabajos atribuyen al ajo efectos contra los microbios. La alicina, compuesto oloroso del ajo, es un antimicrobiano que puede eliminar una gran variedad de microorganismos a través de su contacto directo.
  • Otro estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Maribor, en Eslovenia, destaca que los extractos de semillas de guaraná, por su demostrado poder antioxidante y antimicrobiano, se utilizan como aditivos para la conservación de alimentos.

Autor: Por MAITE PELAYO

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