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Navidad – Nadal
Diciembre 24th, 2009Control en Navidad
Diciembre 24th, 2009Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.
Controlar el potasio en Navidad
Además de los niveles de este mineral, las personas con enfermedad renal crónica deben cuidar la ingesta de líquidos
En ocasiones, la Navidad no es blanca pero sí dulce. Turrones, mazapanes, polvorones, chocolates y barquillos hacen las delicias de cualquier persona durante estas fechas. Sin embargo, su elevado contenido en hidratos de carbono que se traducen en calorías y el excesivo potasio obligan a controlar su ingesta. Los nefrólogos invitan a velar por la salud de los riñones, en especial, durante las fiestas.

- Imagen: Adam Baker -
Para los pacientes con enfermedad renal, el potasio tiene el mismo significado que el azúcar para los diabéticos. Al igual que el sodio y el fósforo, los niveles sanguíneos de potasio deben controlarse a partir de los alimentos ingeridos. Cuando aumenta su concentración en sangre, los pacientes sienten un hormigueo peculiar que avisa de que se han pasado con la cantidad. No es cuestión de comer menos, sino de comer mejor. No es difícil: para disminuir la concentración de potasio en la fruta basta con lavarla, trocearla y, mejor aún, hervirla en agua fría; para disminuir la concentración de potasio en la verdura, ésta debe trocearse, dejar en remojo y someterla a dos hervores lentos en agua fría. Las legumbres y los frutos secos conviene evitarlos.
En Navidad, las personas con enfermedad renal crónica deben vigilar la ingesta abundante de líquidos, que acompañan a las copiosas comidas, para evitar situaciones de sobrecarga de volumen que pueden provocar dificultad respiratoria e insuficiencia cardiaca congestiva. “Es necesario cambiar ciertos hábitos de vida para conseguir los objetivos marcados por los nefrólogos, controlar los factores de riesgo cardiovasculares en los pacientes renales, llevar una dieta saludable y practicar, pese al frío, ejercicio físico con asiduidad”, explica Rosa Sánchez Hernández, nefróloga del Hospital General de Segovia.
Por más que las fiestas y las temperaturas inviten a la reclusión y al tránsito sedentario de una casa a otra, es necesario pasear, caminar o ir en bicicleta “mientras se disfruta del ambiente navideño, de la sobriedad del campo en invierno o del júbilo que la nieve proporciona”.
Excesos arriesgados
Las frutas y las verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor
Si comer en exceso no es bueno para nadie, menos aún para los enfermos renales y para la población de riesgo: personas hipertensas, obesas, con niveles de ácido úrico elevado (hiperuricemia) o diabéticas mal controladas. No obstante, Sánchez Hernández invita a todo el mundo a disfrutar de la Navidad sin inseguridad: “Muchos enfermos temen enfrentarse a las comidas de estos días por el miedo a no seguir las pautas o por malas experiencias de otros años”.
Los propios profesionales sanitarios pueden conseguir que los pacientes disfruten con normalidad si les enseñan unas normas básicas para la dieta navideña, les transmiten garantías de seguridad y les infunden esperanza “para que su situación clínica mejore”. Para Sánchez Hernández, no hay que privarse, sino comer bien: saber qué se come, vigilar los alimentos ricos en potasio y no abusar ni de la sal ni de los líquidos.
Tratamiento sin vacaciones
Otro aspecto destacable es el cumplimiento terapéutico durante las vacaciones, ya que es imprescindible que los pacientes renales no olviden en ningún caso la medicación que toman cada día. Comer o cenar en exceso marisco, bebidas alcohólicas y demasiada sal puede causar episodios de artritis, crisis hipertensivas o gota en los enfermos renales, que de forma habitual ya tienen el ácido úrico elevado y padecen hipertensión arterial. Según la especialista del Hospital General de Segovia, la solución pasa por una información puntual a los pacientes y un control adecuado por parte de estos.
El paciente que no está implicado con su enfermedad es, en general, quien no actúa así y no respeta los consejos dietéticos. En su caso, es posible recurrir a fármacos que disminuyan el potasio y el fósforo; o intensificar las dosis de hemodiálisis cuando sea oportuno. La ingestión de los pacientes en diálisis es, en su mayoría, muy discreta, ya que pierden el apetito y llegan a sufrir malnutrición. En Navidad, en cambio, los platos sabrosos y manjares suculentos estimulan el hambre de estos enfermos, así como el hecho de poder comer en compañía de los seres queridos.
Cómo sustituirlo
Un paciente con enfermedad renal crónica no debe tomar más de dos gramos al día de potasio. Basta con sustituir la cantidad que tiene una fruta por un corte “discreto” de mazapán y otro de turrón. Incluso, es posible ingerir las uvas de Nochevieja y un trozo de roscón de Reyes. Si se hace así, hay que evitar los frutos secos, dátiles, pasas, castañas u orejones.
En cuanto al trasplantado renal, a menudo es un paciente con mejor condición clínica y muy cuidadoso con los alimentos que toma. A pesar de todo, algunos pacientes trasplantados que también tienen hipercolesterolemia, hipertensión arterial o insuficiencia renal residual, deben seguir los mismos cuidados y pautas que un paciente renal no trasplantado.
FUNCIONES DEL POTASIO

- Imagen: Eyup Salman -
Las sales minerales de potasio (K de “kalium”) son indispensables para el equilibrio iónico celular. Están implicadas en funciones tales como las contracciones musculares y las transmisiones nerviosas. El potasio regula la presión intracelular y contrarresta las afecciones debidas a un exceso de sodio. Una ingesta de potasio insuficiente (hipocalemia o hipopotasemia) provoca debilidad y fatiga, deshidratación, diarreas, calambres, dolor muscular o estreñimiento.
Un consumo desmesurado (hipercalemia o hiperpotasemia) puede originar, por el contrario, arritmias cardiacas y otras complicaciones cardiovasculares. Las frutas y verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor. En el extremo contrario, tienen muy poco o nada de potasio productos como la leche, el yogurt, el pepino, los frijoles, las semillas de papaya o las moras azules. Las personas que realicen una elevada actividad física requieren ingerir potasio con regularidad, ya que se pierde mucho con la sudoración y su déficit puede causar la aparición de calambres.
Autor: Por JORDI MONTANER
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Compota de frutas
Diciembre 19th, 2009Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.
La fruta de invierno en compota
Cocinada, el organismo la asimila mejor y es más adecuada ante determinadas patologías digestivas
Cuando las temperaturas comienzan a descender, la ingesta de fruta fresca disminuye, sobre todo, entre los más pequeños y la gente mayor. Con el frío, apetece menos comer estos alimentos frescos y se opta por platos templados o calientes. Las compotas elaboradas con las frutas de la temporada son una opción acertada y saludable para incorporar estos alimentos en la dieta de la familia.
Aparato digestivo irritado

- Imagen: foooooey -
La compota es una manera diferente de consumir las frutas, potenciar algunos de sus nutrientes y disfrutar de su sabor más dulce y acentuado. La fruta cocinada se asimila mejor y, por tanto, resulta una forma adecuada de comerla cuando se padecen determinadas enfermedades o trastornos.
Las irritaciones del aparato digestivo, con independencia de que el órgano afectado sea el esófago (esofagitis o hernia de hiato), el estómago (gastritis) o el intestino, originan una serie de síntomas, como la inflamación y el dolor. Estas molestias obligan a adaptar la dieta, tanto en el tipo de alimento como en su forma de elaboración.
En el caso de las frutas, los cítricos -naranjas, mandarinas, pomelos- están desaconsejados porque su contenido en ácido acentúa las molestias, al igual que la piña o el kiwi. Aunque la recomendación principal es probar la tolerancia de forma individual, las frutas más aconsejadas son las piezas muy maduras pero no ácidas, las asadas o las cocinadas en compota. Se pueden aprovechar las vitaminas de los cítricos si mientras se cocina se añade el propio zumo a la compota y se deja reducir, para que concentre su sabor dulce y se enmascare el ácido.
La compota se puede cocer en el líquido de infusiones digestivas como la manzanilla, la melisa, el anís o el regaliz, entre otras, en sustitución del agua. La infusión, además de su particular sabor, dará al plato el valor añadido de sus propiedades digestivas.
Masticación fácil
La compota que se elabora con frutas asadas o cocidas, en trozos enteros o chafados, permite aprovechar sus nutrientes
Las causas que dificultan la masticación de los alimentos son múltiples. La más común es la falta de dientes en personas mayores o con dentadura postiza. Los problemas de atragantamiento con trozos grandes de fruta debido a fallos de coordinación muscular en la masticación o a dificultades en el proceso de deglución (disfagia) son situaciones que obligan también a modificar la textura.
La compota elaborada con frutas asadas o cocidas, en trozos enteros o chafados, aumenta el valor nutritivo del plato, más si se emplean distintas frutas y se añade zumo, frutos secos y frutas desecadas -estos dos últimos triturados-.
Misión doble: estreñimiento y diarrea
Para curar el estreñimiento, hay que cocer las frutas con piel y añadir a la elaboración frutas desecas y frutos secos, ambos muy ricos en fibra. La ciruela seca es, con diferencia, la pieza desecada que más fibra contiene (16 gramos de fibra por cada 100 gramos de porción comestible), seguida de los orejones de albaricoque (13,7 g), los de melocotón (13 g) y el higo seco (11 g). El valor añadido de las ciruelas pasas es, además de la fibra, otros componentes laxantes como el sorbitol y derivados de la hidroxifenilxantina.
Este conjunto se asocia con la fibra para estimular los movimientos intestinales, acelerar el tránsito y corregir el estreñimiento. Un remedio eficaz para este molesto síntoma es elaborar la compota sólo con frutas desecadas. Su poder laxante por la abundante fibra, así como su concentración de azúcares y calorías, obliga a tomarla en pequeñas dosis, más bien como acompañamiento, en lugar de como plato principal.
Si se desea el efecto contrario, es decir, contrarrestar la diarrea, la compota debe elaborarse sólo con frutas peladas y maduras. Se dará preferencia a peras y manzanas, que se pueden mezclar con membrillo. Son frutas imprescindibles por su cualidad astringente, dada su riqueza en fibra soluble (pectinas y mucílagos) y en taninos.
Energía concentrada
Si la compota se elabora con varias frutas, al igual que la macedonia, el resultado es un plato más nutritivo y energético. Es un aporte extra de energía en el desayuno, como postre o entre horas. Para los bebés que se inician con la alimentación complementaria a partir de los seis meses, supone una forma de probar la fruta por primera vez. El sabor dulzón, más concentrado en compota, permite no añadir azúcares para que desde el primer momento el bebé tenga contacto con el sabor natural de los alimentos. Se comenzará con la compota de un único ingrediente (manzana, pera) y se continuará con mezclas sencillas. Ésta se conserva en el frigorífico durante dos o tres días.
RECETAS DE LA INFANCIA
Las compotas pueden elaborarse a partir de diferentes frutas y son económicas. Las recetas de antaño rescatan los sabores de la infancia y reviven momentos de placer y disfrute con una comida sencilla.
Es el caso de la típica compota de pera o de manzana, platos que se pueden servir solos o mezclados con yogur natural o con castañas asadas. La compota de frutas variadas con galleta maría es característica, al igual que la de sabayón de canela. Más original es la de cerezas. Las compotas con frutas desecadas añadidas, que se mezclan con helado o que sirven como relleno de un bizcocho se pueden definir como contundentes y energéticas.
Las compotas sirven de guarnición a platos de carne, sobre todo, ya que les dan un contrapunto dulce. La de manzana es la más utilizada como acompañamiento de aves, como el confit y el magret de pato o los pichones. Encaja también con carnes como un lomo de cerdo o unas brochetas de solomillo y suaviza el sabor de estofados como el de jabalí. Un primer plato original, por ser muy colorido, es el que mezcla la compota de manzana con col lombarda.
DULCES SIN AZÚCAR AÑADIDO
Cuando la fruta se cuece a fuego lento y con la cantidad justa de agua, parte de sus azúcares se caramelizan durante la cocción. Éste es un recurso culinario muy adecuado para acentuar el sabor dulce que contienen los propios alimentos, en este caso las frutas, sin necesidad de añadir azúcar. En caso de diabetes, se pueden usar otros endulzantes como el sirope de agave.
Autor: Por MAITE ZUDAIRE
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¿Obesidad hereditaria?
Diciembre 17th, 2009Este escrito ha sido publicado por la Revista En buenas manos, de la que se ha realizado la siguiente copia.
¿Es la Obesidad hereditaria?
Hay muchos estudios sobre la obesidad hereditaria que la justifican con un gen pero también es cierto que heredamos unos hábitos de salud familiares. Si los padres no cuidan su dieta y no practican ejercicio físico seguramente los hijos tampoco lo harán..

Investigaciones sobre la obesidad hereditaria
Desde hace mucho tiempo se estudia si la obesidad puede tener una causa genética.
Se han realizado estudios que demuestran que hay una tendencia familiar hacia la obesidad, casi siempre los hijos de padres obesos tienden a ser obesos y llegan a ser adultos obesos. La comunidad científica acepta que la genética sea responsable de la obesidad pues esta demostrado que los genes intervienes en la regulación del peso, en el número y tamaño de los adipositos y en la distribución del tejido graso en el cuerpo.
No obstante estos estudios solo han detectado algunos de los genes que pueden estar implicados en la obesidad, quedando mucha investigación por realizar.
Averiguar si la genética es realmente culpable de la obesidad supondría un avance en el tratamiento de esta enfermedad.
Conclusiones sobre la obesidad hereditaria
No obstante la mayoría de especialistas no están de acuerdo en que la obesidad sea hereditaria y consideran la influencia de otros factores en el desarrollo de la enfermedad.
Si nos queda claro que la obesidad puede no ser hereditaria debemos buscar que factores influyen para que una persona se convierta en obesa e intentar solucionar el problema.
Aunque la herencia genética no sea la culpable de la obesidad que duda cabe que todos heredamos una serie de hábitos y comportamientos de nuestro entorno familiar que influirán en nosotros de forma decisiva, ya que los niños tienden a imitar la conducta de sus padres.
Otro punto que parece influir en la obesidad es el tamaño de la familia pues, parece comprobado, que cuanto mayor es el número de hijos menor es el riesgo de que estos lleguen a ser obesos.
¿Qué podemos hacer?
Para evitar la obesidad o compensar la obesidad hereditaria (si es nuestra tendencia familiar) debemos acostumbrar a los niños, desde bien pequeñitos, a comer sanamente, una dieta equilibra en la que estén presentes todos los nutrientes necesarios en su justa medidas conseguirá que los niños crezcan bien.
Como complemento a una dieta equilibrada está el ejercicio físico. Nuestra sociedad es cada vez más sedentaria y esta claro que mirar los deportes desde el sofá no ayuda a quemar calorías. Debemos acostumbrarnos a hacer ejercicio todos los días, ayudará a que nuestro peso y nuestra salud sean buenos.
Aunque los padres sean obesos no deberían preocuparse por si sus hijos padecerán obesidad hereditaria si inculcan, con su ejemplo, unos hábitos de vida saludables.
Seguro que pueden romper o cambiar esa tendencia.
Autor: Elia Arcas
Articulista de Enbuenasmanos
http://www.enbuenasmanos.com
Obesidad en niños
Diciembre 14th, 2009Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.
Una quinta parte de los niños españoles tiene problemas de sobrepeso u obesidad
La Fundación Española de Nutrición advierte de que hay que prevenir el problema en las edades más tempranas
Uno de cada cinco niños españoles de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años tiene problemas de sobrepeso u obesidad, según el último estudio del Programa Thao, realizado en colaboración con la Fundación Española de Nutrición (FEN). Además, un 7% de los niños de entre 3 a 5 años sufre obesidad y más de un 10% tiene serios problemas de sobrepeso.

El informe, presentado en Barcelona y que representa la muestra más importante de las realizadas hasta el momento -17.088 niños de siete comunidades autónomas-, indica que las tasas de afectación aumentan con la edad. De esta forma, entre los 6-9 años la obesidad afecta a un 10,05% y entre los 10-12 años aumenta a un 10,11%. “Hay que prevenir el problema en las edades más tempranas”, según indicó Gregorio Varela, presidente de la FEN. A los menores de 5 años “les cuesta hacer actividades que les requiera moverse de la silla”, situación debida, en parte, “a las prisas de la sociedad actual”, explicó Varela.
La falta de ejercicio físico, que se da en todas las edades, es una de las principales causas del aumento de la incidencia de esta patología. “Una posible mala alimentación es una causa secundaria; el problema real es que los niños no queman lo que consumen”, precisó Varela. Las causas por las que los niños practican poco ejercicio están relacionadas con la falta de espacios para practicarlo y, sobre todo, por una falta de voluntad de la familias de potenciar hábitos que eviten el sedentarismo. “Los desplazamientos hasta los 3 años se realizan casi siempre en cochecito y eso es culpa de los padres”, dijo Varela.
El 65% de los niños practica algún deporte tras la escuela -los niños el fútbol, y las niñas el baile y la natación-, aunque esa actividad se transforma en sedentarismo durante el fin de semana, según este informe. Hasta un 43% de los niños reconoce no practicar ninguna actividad el domingo. Además, durante estos días de fiesta las horas frente a la televisión o el ordenador se disparan. Respecto a sexos, las niñas son más sedentarias y, por tanto presentan niveles más elevados de obesidad y sobrepeso. Un 21,68% de las niñas presentan estos problemas, frente a un 19,32% de los niños. Otro factor de riesgo es la falta de horas de sueño, ya que el niño que duerme mal tiene más posibilidades de ser obeso.
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El laurel en la digestión
Diciembre 12th, 2009Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.
Las propiedades digestivas del laurel
Destaca por sus beneficios para el aparato respiratorio y para combatir infecciones bacterianas bucales
Uno de los condimentos más empleados en la cocina mediterránea son las hojas de laurel, de la familia de las Lauráceas. A este mismo grupo pertenecen árboles tan aromáticos como el canelero (canela), el alcanforero (alcanfor) y el aguacatero (aguacates). La enorme cantidad de comidas que se preparan para aprovechar su sabor característico lo convierten en una de las hierbas más populares. Se utiliza como condimento y por sus interesantes propiedades saludables. Es un excelente digestivo ya que permite abrir el apetito, combate los gases y protege el hígado.
Digestivo y aperitivo por excelencia

- Imagen: Miriam Kato -
Las hojas del laurel se han empleado como condimento y como medicina por sus cualidades para mejorar y calmar las digestiones. En su composición, se distinguen diversos ácidos orgánicos, ácidos grasos insaturados, sustancias de acción antioxidante y bactericida y minerales tales como manganeso, calcio, potasio y magnesio. A sus principios activos, el cineol y el eugenol, se les confieren propiedades para estimular el apetito, por lo que su uso está indicado en la elaboración de recetas para personas inapetentes, convalecientes o que necesiten comer más para cubrir sus requerimientos o para engordar. En estos casos, resulta más útil y efectivo tomar una infusión de laurel un rato antes de las comidas.
También se le adjudican en fitoterapia propiedades carminativas, es decir, cierta capacidad para reducir la formación de gases y la hinchazón abdominal, además de funciones protectoras del hígado. Este último efecto se nota por su acción colagoga, al estimular la producción y secreción de bilis, un aspecto que facilita la digestión de las grasas. Por todas estas propiedades, el uso de laurel conviene en la cocina y, en especial, en la elaboración de los platos de Navidad, que suelen ser contundentes, muy energéticos, grasos y poco digestivos.
El laurel reduce la formación de gases y la hinchazón abdominal
Después de una comida copiosa, una infusión de laurel resulta aconsejable para calmar la digestión. Ésta conviene a quienes tienen malas digestiones por disfunción hepática o de la vesícula biliar, y notan digestiones lentas, pesadez, hinchazón y dolor abdominal tras las comidas.
Para preparar la infusión, se añaden unos 20 gramos de hojas de laurel (mejor las hojas más maduras) en un litro de agua. Se hierve de tres a cinco minutos, se retira del fuego y se deja templar y reposar con las hojas. La infusión se puede tomar varias veces al día. Si se bebe antes de las comidas, sirve como aperitivo y abre el apetito; si se toma después, calma las digestiones y la hinchazón. Las hojas frescas conservan mejor sus propiedades que las secas ya que, con el tiempo, los principios activos del laurel merman.
Infusión expectorante y bactericida
El laurel tiene efectos terapéuticos en el aparato respiratorio. Favorece la expulsión de las mucosidades de las vías respiratorias y contiene sustancias de acción bactericida, por lo que resulta muy adecuado en caso de afecciones como bronquitis y faringitis.
Algunas investigaciones se han centrado en determinar y confirmar el potencial antibacteriano de la decocción de algunas plantas para combatir diversidad de bacterias aisladas de la cavidad oral. La decocción o cocimiento es un método de extracción de los principios activos de una planta distinta a la infusión. En la decocción las plantas (sean hojas, semillas, tallos…), se añaden al agua fría que se calienta a fuego lento y se deja hervir varios minutos. En la infusión, se añade agua caliente a las plantas. En ambos casos, se deja reposar el preparado unos minutos, antes de colarlo y beber.
En un ensayo llevado a cabo por el Department of Microbiology de la University of Karachi (Pakistan), usaron hojas de laurel (“Laurus nobilis”), granos de pimienta negra (“Piper nigrum” L.), anís (“Pimpinella anisum” L.) y cilantro (“Coriandum sativum” L.). La decocción de pimienta negra se consideró la más efectiva contra infecciones bacterianas bucales, seguida de las hojas de laurel, mientras que el efecto del anís fue escaso y el del cilantro, nulo.
EFECTOS SECUNDARIOS Y CONTRAINDICACIONES
La parte de uso más común y popular del laurel son las hojas, si bien otros preparados concentran sus principios activos, como aceite de laurel, infusiones, comprimidos o aceite esencial. Esto obliga a tomarlo siempre en la dosis indicada y con asesoramiento de un experto en fitoterapia.
El consumo de infusiones o decocciones concentradas de laurel puede ocasionar náuseas, vómitos e irritación de la mucosa gástrica y, por tanto, se desaconseja en caso de sufrir gastritis y úlcera o de tener el estómago delicado. Se han descrito casos de dermatitis de contacto y fenómenos de fotosensibilización, reacciones que se producen en la piel en contacto con la luz del sol, tras el uso tópico de cremas o aceites con extracto de laurel.
LAUREL HASTA EN LA SOPA
El laurel es imprescindible para muchas personas. Sus hojas (frescas o secas, enteras o troceadas) se añaden a sopas y guisos y, a medida que se cuece, da un profundo y rico aroma y sabor. Es una hierba que congenia con platos de legumbres, como alubias rojas con berza, lentejas con salchichas o garbanzos con piñones.
En el recetario de CONSUMER EROSKI se puede degustar una gran variedad de recetas al laurel, como el arroz verde o el lomo a la cazuela, además de sopas, pescados como el atún mechado, carnes, estofados y guisos y salsas. Sirve como excelente aromatizante de escabeches, en la receta de verduras, de pollo escabechado o de mejillones, y para platos fermentados, como el chucrut.
Autor: Por MAITE ZUDAIRE
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