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Defensas contra infecciones

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Alimentos de invierno contra infecciones

Calabaza, granada y zanahoria son alimentos con mayores propiedades protectoras contra enfriamientos e infecciones propias de los meses de invierno

El cambio de armario paralelo a la entrada de la nueva estación también se debe aplicar a la despensa. Es momento de pasearse por el mercado, comprobar las variedades de alimentos de temporada y replantear los menús para que cuiden mejor la salud. Estos deberían basarse en los alimentos que, por su composición nutricional, están indicados de forma específica para la prevención de los malestares propios de los meses fríos.

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- Imagen: cbcs -

Un menú preventivo que ayude en invierno a hacer frente a los enfriamientos e infecciones pasa por seleccionar, de la enorme lista de alimentos de temporada, las frutas y hortalizas con mayores propiedades protectoras.

Hortalizas prensadas

La zanahoria, la cebolla y el nabo son tres productos típicos de esta época. Cuando se prensan, tienen más cantidad de bacterias beneficiosas, que en estos meses ayudan al mantenimiento saludable del sistema de defensas y del intestino para prevenir gastroenteritis.

Para prensarlas, se cortan en trozos pequeños y homogéneos o se rallan, se aderezan con vinagre suave (de manzana o de arroz) y sal marina y se exprimen con las manos durante unos minutos. Luego se dejan reposar varias horas en una prensa de verduras; el prensado puede hacerse de forma manual si se coloca peso sobre ellas. La mezcla con el vinagre y el reposo activa las bacterias ácido-lácticas, que comienzan a multiplicarse y a fermentar.

Calabaza hasta en la sopa

La particularidad nutricional más reseñable de la calabaza es el contenido en vitamina A, un nutriente que ocupa un lugar destacado en la prevención de infecciones al fortalecer el sistema de defensas. En invierno, es frecuente que las defensas bajen debido a un mayor desarrollo de virus infecciosos y a las diferencias de temperatura entre distintos espacios. A esta propiedad se suma que la vitamina A nutre las mucosas. Esto explica que comer calabaza (en crema o asada en tacos) sea un remedio eficaz para sanar las irritaciones de la garganta y las “pupas” en la boca. Incluso alivia la gastritis por su acción emoliente (suavizante) y protectora de la mucosa irritada del estómago.

Gracias a esta cualidad, el consumo de calabaza está indicado en el tratamiento dietético de la acidez de estómago, la dispepsia (mala digestión), la pirosis y la úlcera gastroduodenal. Las sugerencias de menús con calabaza engloban recetas para los distintos platos que componen un menú ordinario.

  • Primeros platos: crema de calabaza simple, con nueces y avellanas, con judías verdes, con espinacas a la crema, rellena con quinua y verduras, con cuscús, mezclada con espaguetis, junto con arroz, en forma de pastel con patata, mezclada con legumbres como la crema de alubias rojas y calabaza, con lentejas y garbanzos, en potaje con soja y con alubias blancas. La sopa con calabaza se recomienda en los momentos de desgana y destemple.
  • Segundos platos: una opción vegetal contundente como las albóndigas de champiñones con crema de calabaza y guisantes, una nutritiva empanada, en flan, en tortilla y rehogada como guarnición de carnes y pescados.
  • Postre: pastel con almendras o en forma de buñuelos dulces. Si se prefiere, se puede sustituir la calabaza por zanahoria, una hortaliza que comparte su enorme valor nutritivo por la riqueza en vitamina A.

Criterios de calidad en la compra y conservación

Dada la gran variedad de calabazas, éstas se pueden encontrar en los mercados durante todo el año. Se deben elegir los ejemplares firmes, con la piel intacta y sin cortes ni daños. Si se van a comprar calabazas de verano, son preferibles las de tamaño medio para que su sabor esté desarrollado y la carne aún no se haya vuelto amarga y fibrosa.

El tamaño de las calabazas de invierno suele ser grande, por lo que en general se comercializan en porciones. En este caso, conviene seleccionar las calabazas cuya carne no sea demasiado blanda en la zona externa. Una piel brillante puede indicar que aún está inmadura. Si su apariencia es algo áspera, se corre el riesgo de que esté demasiado madura y la carne tenderá a ser fibrosa. Es preferible que conserve el rabo o pedúnculo, ya que éste evita la pérdida de humedad. Las calabazas de invierno tienen una vida útil mayor, debido a un menor contenido en agua y a la piel, que supone una barrera protectora del fruto. Si se mantienen en buenas condiciones y en función de la variedad, se conservan hasta seis meses.

En verano también es fácil encontrar calabazas, aunque son más perecederas que las de invierno. Su piel fina no protege la carne. Por tanto, se han de manipular con cuidado para evitar que se deterioren. Se pueden conservar una semana en la nevera envueltas en una bolsa de plástico perforada. Si se congelan, previamente escaldadas, se mantienen hasta un mes.

Como norma general, estas hortalizas se han de proteger frente a focos de calor, frío y luz. No se deben conservar en el frigorífico los ejemplares enteros, aunque una vez cortados en porciones sí se requiere su refrigeración, protegidas con un film de plástico. Cuando ya se ha cocinado, la calabaza se conserva en la nevera o en el congelador. Si se congela cruda, hay que tener en cuenta que la descongelación supone pérdidas de volumen y humedad.

Granada, la fruta de invierno

Es un alimento representativo de los meses fríos. La riqueza de la granada en antioxidantes, más abundantes si se toma en zumo, se concibe como refuerzo indiscutible del sistema de defensas. Además, aporta un gusto peculiar a distintas recetas, no sólo a los postres.

  • En ensalada: de escarola y granada, aguacate y langostinos, escarola, mejillones y nueces o con patata y salmón.
  • De acompañamiento: se puede elaborar una vinagreta de granada para aliñar distintos platos, como ostras o rollitos de trucha ahumada, e incluso es posible cocinarla como salsa de acompañamiento del lomo asado.
  • Entre horas: una propuesta fácil es la elaboración de granada con zumo de naranja.

Junto con la granada, los cítricos (mandarinas y naranjas) son frutas obligadas en los menús de invierno, en parte, por ser representativas de la gastronomía, estar en temporada y ser muy ricas en vitamina C. Este nutriente es efectivo, no tanto para evitar los resfriados, como para reducir el malestar y la duración de los síntomas.

REFUERZO PARA EL SISTEMA RESPIRATORIO

Numerosos estudios aseguran que ciertos componentes de la dieta mediterránea contribuyen a la buena salud del sistema respiratorio y a evitar la aparición de algunas enfermedades crónicas como el asma. Incluso desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácida (SEPAR) se advierte de que el dióxido de carbono y el ozono del aire afectan notablemente a la mucosa de las vías aéreas de los enfermos asmáticos, perturbando su funcionamiento e impidiendo la reparación de estas estructuras inflamadas. Esta es la razón por la que los neumólgos recomiendan cada vez con más insistencia la ingesta de alimentos ricos en nutrientes antioxidantes en la alimentación cotidiana, por su capacidad de proteger al organismo del daño producido por sustancias tóxicas. Entre estos nutrientes destacan las vitaminas antioxidantes A, C y E, así como algunos minerales (selenio y zinc). Asimismo, la mucosidad que acompaña a muchos trastornos de las vías respiratorias y la dificultad respiratoria provocada por la inflamación de las mucosas obliga a modificar la dieta. Ésta debe contemplar más cantidad de alimentos con carácter expectorante y antiinflamatorio y reducir o eliminar aquellos que, por su composición química, produzcan más mucosidad.

Por otra parte, las vías respiratorias son en general las partes más afectadas por el frío y por los cambios de temperatura que se sienten al salir a la calle desde un sitio con calefacción. Los remedios populares son útiles para muchas personas: tomar una cucharada de miel cuando se tiene la garganta irritada, caldo de borraja para facilitar la expectoración y equinácea como complemento para fortalecer las defensas. El uso de propóleo también es un refuerzo para hacer frente a los resfriados y a las irritaciones de garganta.

Autor: Por MAITE ZUDAIRE

Fuente: www.consumer.es

Mascarillas

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Enbuenasmanos, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Mascarillas Exfoliantes

Las mascarillas exfoliantes son unas grandes aliadas en el cuidado de nuestra piel, nos ayudarán a cuidar nuestro rostro y también todo nuestro cuerpo. En casa, con productos que tenemos en la cocina nos podemos preparar buenas mascarillas exfoliantes.

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¿Por qué la necesidad de usar mascarillas exfoliantes?

Nuestras células muertas formas una capa sobre nuestra piel que le impide lucir saludable y luminosa.
Eliminar esta capa de células muertas ayudará a nuestra piel a respirar.
Conseguiremos esto mediante la aplicación de una mascarilla exfoliante, que nos ayudará a eliminar las células muertas y las impurezas que se van acumulando sobre nuestra piel.
Una buena exfoliación no solo es aconsejable para nuestro rostro, todo nuestro se sentirá mucho más fresco y suave después de ser sometido a buena exfoliación.

¿Cómo aplicar una mascarilla exfoliante?

Es importante que antes de aplicar la mascarilla exfoliante hayamos limpiado el rostro, después aplicaremos la mascarilla exfoliante con suaves masajes circulares por toda la cara. Estos masajes ayudarán a que caigan las células muertas. Dejaremos que la mascarilla repose unos minutos y después retiraremos con agua e hidrataremos.

También podemos, y debemos, aplicar exfoliante por todo nuestro cuerpo, pues las células muertas no solo están en la cara. Podemos hacerlo en la ducha frotando el exfoliante por todo el cuerpo y enjuagando muy bien después. Por último también debemos hidratar nuestro cuerpo.

Es importante que el cuerpo este húmedo antes de aplicar la mascarilla exfoliante y también es muy importante que después de la exfoliación hidratemos y tonifiquemos la piel.

Algunas recetas de mascarillas exfoliantes

En el mercado existen muy buenas mascarillas exfoliantes pero te vamos a dar algunas recetas para que puedas preparar mascarillas exfoliantes caseras, cosa que tu bolsillo seguro agradecerá:

  • Pon dos cucharadas de azúcar, dos de aceite de oliva y dos de crema hidratante. Todo ello bien mezcladito ya tienes una buena mascarilla exfoliante.
  • Zumo de limón, hojas de menta machacadas y una cucharada de miel es otra buena receta para hacer una exfoliante.
  • Otra buena mascarilla se consigue mezclando dos cucharadas de avena, tres fresas maduras machacadas y una cucharada de yogur natural hasta formar una pasta consistente.

¿Sabías que…?

Nunca debemos aplicar este tipo de mascarillas alrededor de los ojos.
Si nos preparamos nuestras propias mascarillas exfoliantes tendremos la seguridad de que no contienen productos químicos que pueden causarnos algún tipo de problemas.
Exfoliar nuestro cuerpo una vez por semana es un hábito muy aconsejable.

Autor: Elia Arcas
Articulista de Enbuenasmanos

Fuente: www.enbuenasmanos.com

Perder Peso

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Enbuenasmanos, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Dieta para Perder Peso

Las dietas para perder peso son muy solicitadas y en las que parece que todo vale con tal de atraer la atención de la gente dispuesta a probar lo que sea. Es importante entender que, la mayoría, sólo son para seguirlas unos días y con supervisión médica.

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En qué consisten las dietas de perder peso

Normalmente la mayoría de las dietas de adelgazamiento se basan en la disminución de la ingesta de calorías aunque luego cada dieta actúa de distinta manera.

Al final lo que cuenta es la disminución y equilibrio de calorías en base a las necesidades reales. Aunque al principio la dieta debe procurar empezar por un consumo de calorías por debajo de las necesarias para incentivar el consumo de las grasas del cuerpo y perder así peso, luego se deben equilibrar y mantener.

Ejemplo de menú de dieta para perder peso

  • Desayuno: medio pomelo, un pan tostado, 2 cucharadas de crema de cacahuete, té o café negro.
  • Almuerzo: aproximadamente 85 grs. de cualquier tipo de carne, una taza de judías verdes, una taza de betabeles. De postre, una manzana pequeña y una taza de helado de vainilla.
  • Cena: una taza y media de atún, un pan tostado, un vaso de leche desnatada.

Pautas y consejos respecto a las dietas para perder peso

Hay una gran cantidad de posibilidades para obtener dietas hipocalóricas sin necesidad de prescindir del placer de comer. Si quiere mantenerse dentro de su dieta le recomendamos que se ajuste a una cuyo menú le sea lo más apetecible que pueda.
La dieta para ser más efectiva y rápida debe acompañarse de actividad física. No tiene que ser deportiva, con dedicar media hora o tres cuartos a caminar a paso ligero le ayudará.

La mayoría de las personas que hacen dieta sufren un efecto rebote una vez la dejan, recuperando en poco tiempo, o superando, el peso perdido. En muchos casos la persona se relaja y vuelve a los malos hábitos de comida y sedentarismo.

Para mantener ese peso hay que tener una alimentación equilibrada. No hace falta privarse de nada, sino disminuir las raciones y adaptarlas al momento. Es decir, si se encuentra en un momento de menor desgaste de energía no debe comer la misma cantidad que cuando su circunstancia es la contraria. Por otra parte, procurar mantener alguna actividad física que a su vez resulte lúdica, aunque sea con la Wii.

Nuestro consejo

Consulte a su médico antes de comenzar una dieta. Procure asesorarse por un profesional de la nutrición si desea perder más de 5 kilos y así adaptará mejor la dieta a sus características sin olvidar su preferencias alimenticias.

Busque metas realistas por el bien de su salud física y mental. Es decir, si usted es una persona de caderas anchas por mucho que adelgace no va a tener el tipo de modelo de pasarela, acepte su cuerpo y, si quiere, moldéelo en función de sus posibilidades.

Autor: Juan José Sánchez Ortiz
Terapeuta, escritor e investigador
Articulista de Enbuenasmanos

Fuente: www.enbuenasmanos.com

El yodo en la alimentación

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

La importancia del yodo en la alimentación

Una dieta variada, con pescado y vegetales, cubre los requerimientos nutricionales de este oligoelemento

El yodo es un oligoelemento que el organismo almacena en la glándula tiroides. De los 20 a 30 miligramos de yodo disponibles, más del 75% se acumulan en esta glándula. Es esencial para asegurar un funcionamiento correcto del tiroides y la producción de dos hormonas que regulan numerosas funciones metabólicas, como el desarrollo de los tejidos y el crecimiento, la maduración del sistema nervioso o el mantenimiento de la temperatura corporal. En los alimentos, el yodo forma parte de las algas marinas, los pescados, los mariscos y algunos vegetales.

Deficiencia, una causa evitable


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Imagen: Javier Lastras

La cantidad de yodo que concentran algunos vegetales depende en gran medida de la concentración de esta sustancia en la tierra de cultivo y en el agua de riego.

Su deficiencia ha sido casi erradicada en los países desarrollados gracias a la yodación de la sal, pero en los países poco desarrollados y en las zonas donde el suelo es pobre en este oligoelemento, hay riesgo de que la población acuse su falta. En el informe de 2003 de la Organización Mundial de la Salud “Diet, nutritition and the prevention of chronic diseases” se expone que la deficiencia de yodo es la mayor causa evitable de daño cerebral y retraso mental en todo el mundo. Se estima que afecta a más de 700 millones de personas, la mayoría en países en desarrollo.

Se estima que la falta de yodo afecta a más de 700 millones de personas en todo el mundo, sobre todo, en los países en desarrollo

El déficit en el feto debido a un inadecuado estado nutricional de la madre se asocia con una mayor incidencia de abortos espontáneos, anomalías congénitas, mortalidad perinatal e infantil, defectos del desarrollo psicomotor y, en casos de deficiencia grave, puede provocar cretinismo (enfermedad que se caracteriza por retraso físico y mental). En las personas adultas, un consumo dietético insuficiente y mantenido es motivo de bocio, una de las enfermedades del tiroides que se traduce en el crecimiento anormal de esta glándula.

El hipotiroidismo es otra compleja enfermedad derivada del déficit, que manifiesta síntomas como aumento de peso y cansancio. Por el contrario, un exceso de yodo puede dar lugar a hipertiroidismo, una enfermedad en la que la glándula tiroides funciona más de lo debido. Se manifiesta con ansiedad, insomnio, taquicardia y palpitaciones. El exceso de yodo es menos común, salvo que se tome sal yodada, incluso aunque se siga un tratamiento con yodo o se tenga predisposición genética a enfermedades del tiroides.

Ingesta diaria recomendada

Las cantidades necesarias de yodo varían con la edad. En los lactantes de hasta seis meses se estima que las dosis adecuadas son de 40 microgramos al día, mientras que en los mayores de seis meses esta cantidad es de 50 microgramos. En los niños oscilan entre 70 y 120 microgramos, en función de la edad; en los adolescentes y personas adultas, una cantidad de 150 microgramos de yodo al día es suficiente. Las mujeres embarazadas y lactantes tienen necesidades especiales: unos 200 microgramos durante el embarazo, cifra que se incrementará hasta 300 microgramos durante el periodo de amamantamiento.

Para cubrir estos requerimientos nutricionales hay que seguir una dieta variada y equilibrada, que implique la ingesta frecuente de pescado y vegetales, además de recurrir a la sal yodada para la condimentación de los platos.

BOCIÓGENOS

Los alimentos tienen sustancias bociógenas que bloquean la captación de yodo por parte de las células tiroideas. Éste es el caso de los nabos, la mandioca, la soja y las verduras de la familia de las crucíferas (col, coliflor, coles de Bruselas, lombarda). Estas sustancias antinutritivas se inactivan mediante el calor, por lo que al cocinarlas pierden su acción nociva.

SAL YODADA

El Consejo Internacional para el Control de los Trastornos por Deficiencia de Yodo (ICCIDD) afirma que la sal es el alimento elegido para su enriquecimiento en este oligoelemento. Tiene a su favor que es un condimento culinario cuyo uso está generalizado en todo el mundo a un coste razonable. La adición no reporta cambios en el color, sabor, olor o textura de la sal.

www.consumer.es

Aliño de ensaladas

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Aliños para ensaladas, algo más que aceite, vinagre y sal

Esta preparación líquida o cremosa realza y da sabor a todo tipo de ensaladas o vegetales crudos y cocidos

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- Imagen: mdepablo1975

La vinagreta es el aliño más básico. Esta salsa, de fácil elaboración, tan sólo requiere seguir una sencilla norma. Hay que respetar la proporción de aceite, vinagre y sal, cuya medida estándar se establece en tres partes de aceite por una de vinagre y una pizca de sal. Esta proporción varía si se utilizan vinagres balsámicos o de jerez, ya que tienen un sabor más potente y se agregan en menor cantidad. Para utilizarlos con mayor comodidad en vegetales y ensaladas, es conveniente emulsionarlos con anterioridad.

Imaginación

Si se quiere innovar aliños, se pueden utilizar mezclas distintas. Es posible agregar a la vinagreta un poco de nata líquida, de manera que quede con un color y textura diferentes. Este proceso se denomina “cortar” la vinagreta. También se puede añadir una cucharada de yogur o sustituir el vinagre por zumo de limón en el momento de elaborar la salsa.

La mermelada de frutas y la miel consiguen un toque más afrutado del aliño

Uno de los aliños más habituales consiste en añadir al vinagre y al aceite una pizca de pimienta, una cucharada de mostaza y otra pequeña de azúcar. Esta mezcla se remueve hasta formar una crema homogénea.

La mermelada de frutas y la miel dan un un toque más afrutado al aliño y lo suavizan, sobre todo en ensaladas con alguna fruta. Conviene que la mermelada se corresponda con ésta.

También es muy común agregar hierbas aromáticas, secas o frescas, como cebollino o perejil; además de alguna hortaliza fresca, como los pimientos, la cebolleta o los tomates. Incluso es posible añadir encurtidos como pepinillos o cebolletas en vinagre, aceitunas o alcaparras. Si se recurre a estos ingredientes, la proporción de vinagre debe ser menor ya que el sabor de los encurtidos potencia el gusto de la salsa.

Cómo se sirve

Cuando las ensaladas de hojas débiles como la lechuga, los berros, “lolo rosso” (lechuga rizada, de color rojizo y sabor amargo) y achicorias están limpias, troceadas y listas para servir, es el momento de aliñar. El resto de hojas verdes, como escarolas, endibias, espinacas, repollo, coles o zanahoria rallada, se pueden aliñar con antelación, aunque pierden tersura.

El aliño, que en general es líquido, se convierte en ocasiones en una salsa cremosa para acompañar ensaladas de patata o de pepino. Se consigue al mezclar la vinagreta con una salsa mayonesa o con un yogur natural hasta que la crema se aligera. Este toque de sabor es adecuado para ensaladas con ingredientes vegetales o alimentos proteicos, como jamón, marisco o huevo.

www.consumer.es

El consumo de huevos

Noviembre 30th, 2009

Este escrito ha sido publicado por la Revista Consomer Eroski, de la Fundación Eroski, de la que se ha realizado la siguiente copia.

Claves para un consumo seguro de huevos

Conocer el proceso de producción y qué indica la etiqueta ayuda a una mejor selección y manipulación de este alimento

El huevo es un alimento sano y de un alto valor nutritivo. Cuenta con barreras físicas, como la cáscara, y químicas. Alguno de sus componentes lo protegen frente a la contaminación bacteriana. La yema, rica en nutrientes, es un medio idóneo para la proliferación de patógenos. La clara, en cambio, tiene mecanismos naturales de protección contra ellos. Conocer la estructura del huevo garantiza un consumo seguro y la posibilidad de tener toda la información de trazabilidad para localizar posibles riesgos.

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- Imagen: Loreine Barbosa

La cáscara es una defensa natural de protección de los huevos. Les confiere una importante barrera contra la contaminación. Es el indicador más claro de que el alimento está en condiciones óptimas de consumo. Por esta razón, se rechazan los huevos que tienen la cáscara rota, con alguna fisura o sucia. En este último caso, la suciedad es sinónimo de mayor actividad microbiana, es decir, los microorganismos penetran antes y en mayor cantidad en el interior. Este aspecto explica que, en ocasiones, se involucre en toxiinfecciones alimentarias. Según datos del Centro Nacional de Epidemiología, de 1998 a 2001, del total de intoxicaciones alimentarias notificadas en España (3.818), el 38,5% se relacionaron con el consumo de huevos y derivados.

El principal factor que contribuye a estos brotes es la temperatura inadecuada de conservación, en especial, durante los meses más calurosos del año. La mayoría se registran en el domicilio particular, con un porcentaje de infección superior al del ámbito de la restauración colectiva, restaurantes, catering o escuelas, afirma la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Conocer en qué consiste el proceso de producción o qué indica la información de la etiqueta permite localizar los puntos críticos y seleccionar la forma más correcta de manipulación. En el análisis realizado por CONSUMER EROSKI sobre huevos de diversos tipos (convencionales, camperos, omega 3 y de gallinas criadas en el suelo) se destacan algunos de los principales defectos de estos alimentos, así como las características específicas de cada uno de ellos.

Tamaño y categoría

Se recomienda conservar los huevos refrigerados tras su compra, tanto en restauración colectiva como en el domicilio

El proceso de producción del huevo se inicia en la granja, en la explotación ganadera de las gallinas. Estos huevos se envían a los centros de embalaje, donde se seleccionan y clasifican según el tamaño: S, pequeños, menos de 53 gramos; M, medianos, de 53 a 63 g; L, grandes, de 63 a 73 g; XL, de 73 g o más; y categoría (A y B), que indica la calidad (A, de primera calidad, frescos; B, de segunda, que no se consideran frescos).

Desde los centros de embalaje, los huevos se distribuyen a los comercios, establecimientos de restauración colectiva o industria alimentaria. Todos estos centros cumplen con una estricta normativa de higiene en cuanto a manipulación, que aplica el sistema de Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC), además de las normas específicas que afectan a la comercialización del huevo.

Trazabilidad

Seguir el rastro del huevo, desde la granja hasta su consumo, a través de todas las etapas de producción, transformación y distribución ayuda a encontrar posibles puntos frágiles que vulneran la seguridad en el consumo. La finalidad de la trazabilidad es mejorar la eficacia del sistema de control de la inocuidad de los alimentos a lo largo de la cadena alimentaria. De esta manera, si aparece un problema, se dispone de la información necesaria para proceder a su localización dentro de la cadena alimentaria, identificar las causas, adoptar las medidas correctoras y, si es necesario, retirar la partida del mercado. En el caso del huevo, se añade, antes de salir hacia su destino, información sobre la granja y el productor de origen, además de otros datos de interés como la fecha de puesta.

Los dígitos impresos en los huevos facilitan una información útil al consumidor y a las autoridades sanitarias. El primer dígito informa sobre la forma de cría de la gallina: (0) producción ecológica, (1) campera, (2) cría en el suelo y (3) producción en jaulas. Los dos siguientes dígitos son las letras identificativas del país de la Unión Europea donde se han producido. El código correspondiente a España es “ES”. El resto indican el número de identificación del productor. También aparece el código de la provincia, con dos cifras, y el código del municipio donde está ubicado el establecimiento, que son los tres dígitos siguientes. Los demás identifican la explotación dentro del municipio.

El envasado

Sólo se consideran aptos para el consumo humano los huevos frescos de categoría A que tengan la cáscara limpia e intacta, la clara transparente, sin manchas, de consistencia gelatinosa y exenta de materiales extraños y olores extraños, tal y como establece la normativa comunitaria. Los huevos no deben lavarse después de su clasificación ni someterse a ningún tratamiento de conservación. Tienen que mantenerse refrigerados a una temperatura no superior a los 5ºC.

Los productos que no cumplan los requisitos necesarios para la categoría A, se utilizan en la industria de los ovoproductos que, una vez procesados, se destinan a la industria alimentaria. Se catalogan como categoría B o de segunda calidad. Una vez seleccionados y clasificados, se envasan en embalajes resistentes a posibles golpes, secos, limpios y en buen estado. Estos se fabrican en un material con capacidad de protección frente a olores extraños y posibles alteraciones de su calidad.

LA ETIQUETA MARCA

En un lugar visible, los envases de huevos frescos, así como los vendidos a granel, se acompañan de una etiqueta con la siguiente información:

  • Nombre o razón social y dirección de la empresa que haya embalado o mandado embalar los huevos.
  • Número de centro de embalaje autorizado.
  • Categoría y peso del huevo.
  • Número de huevos embalados.
  • Fecha de consumo preferente.
  • Una indicación de que deben mantenerse refrigerados después de su compra.
  • País de origen, en los huevos importados de países terceros.
  • Indicación de la forma de cría de las gallinas.
  • De forma voluntaria, puede añadirse la fecha de puesta, la alimentación de la gallina o su origen.

Autor: Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ

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